Un informe de Argentinos por la Educación encendió las alarmas sobre el acceso al nivel inicial en Argentina. El estudio, titulado “Cobertura del nivel inicial: una comparación entre países de la región”, revela que mientras la escolarización de los niños de 4 y 5 años alcanza niveles altos, la situación cambia drásticamente a los 2 y 3 años, especialmente entre las familias de menores ingresos. Los datos muestran que la desigualdad aparece desde la primera infancia y deja a miles de chicos fuera de espacios educativos clave para su desarrollo.

Según el relevamiento, en Argentina solo el 55% de los niños de 3 años asiste al nivel inicial, muy por debajo del 91% registrado a los 4 años y del 98% en salas de 5. Sin embargo, el dato más preocupante surge al observar la situación de los sectores más vulnerables: apenas el 41% de los niños de 3 años de menores recursos accede a algún espacio educativo, el porcentaje más bajo entre los países analizados, que incluyen además a Chile, México, Perú y Uruguay.
La brecha se profundiza todavía más a los 2 años. El informe indica que solo el 10% de los niños de hogares con menos recursos asiste a espacios educativos, frente al 44% de los chicos pertenecientes a sectores con mayores ingresos. Para los especialistas, estas diferencias reflejan desigualdades estructurales vinculadas al acceso, la disponibilidad de vacantes y las condiciones económicas de las familias.
El documento remarca que la educación inicial es una etapa fundamental para el desarrollo cognitivo, emocional y social de los niños, además de ser clave para reducir desigualdades futuras. En ese sentido, advierte que las dificultades para acceder tempranamente al sistema educativo pueden impactar en las trayectorias escolares y ampliar las brechas sociales con el paso del tiempo.
Desde Argentinos por la Educación señalaron que ampliar la cobertura del nivel inicial y garantizar el acceso en los sectores vulnerables representa uno de los principales desafíos educativos de la región. El informe también plantea la necesidad de fortalecer políticas públicas orientadas a la primera infancia para evitar que las desigualdades comiencen antes del ingreso obligatorio a la escuela.




