La informalidad laboral en la Argentina alcanzó al 43% durante el cuarto trimestre de 2025, según los últimos datos difundidos, marcando un nuevo avance de la precarización en el mercado de trabajo. El indicador refleja que casi la mitad de los trabajadores no se encuentra registrado, lo que implica ausencia de aportes jubilatorios, cobertura de salud y derechos laborales plenos.
El informe muestra que la problemática no afecta de manera homogénea a toda la población, sino que golpea con mayor intensidad a mujeres y jóvenes. En el caso de las mujeres, la tasa de informalidad supera a la de los varones, evidenciando una brecha persistente en el acceso al empleo formal.
Entre los jóvenes menores de 29 años, la situación es aún más crítica, ya que la informalidad se convierte en la principal puerta de ingreso al mundo laboral. En este segmento, la falta de experiencia y las condiciones del mercado empujan a una inserción inestable y sin protección social.
El impacto también se profundiza en sectores específicos como el servicio doméstico, la construcción, el comercio y la gastronomía, donde la informalidad sigue siendo estructural. En algunas de estas actividades, los niveles de empleo no registrado se ubican muy por encima del promedio general.
Uno de los datos más preocupantes del relevamiento es el de las jóvenes mujeres, donde la informalidad alcanza niveles cercanos a seis de cada diez trabajadoras. Esta cifra expone una doble desigualdad: por edad y por género, en un mercado laboral que aún presenta fuertes desigualdades.
En este contexto, los especialistas advierten que la persistencia de altos niveles de informalidad no solo limita el acceso a derechos básicos, sino que también impacta en la sostenibilidad del sistema previsional y en la calidad del empleo en el país, consolidando un escenario de fuerte fragmentación laboral.




