Por Jorge Kurrle
La desaceleración inflacionaria que el Gobierno nacional exhibe como logro central no alcanza, por ahora, para tapar lo que muestran otros indicadores más pegados a la economía real. La industria volvió a caer en febrero, la recaudación tributaria de marzo mostró señales de debilidad y las provincias siguen sintiendo el impacto de un esquema que ordena variables macro, pero descarga buena parte del costo sobre las administraciones subnacionales.
En ese escenario, Misiones cerró el primer trimestre de 2026 con una caída real acumulada de recursos nacionales, aunque por debajo del promedio del país. En términos absolutos, la provincia perdió $24.717 millones a valores constantes de marzo de 2026. El mayor golpe vino por el lado de las transferencias automáticas, que retrocedieron $37.381 millones, mientras que una parte de esa baja fue amortiguada por un incremento de $12.664 millones en transferencias no automáticas.

Ese comportamiento dejó a Misiones entre las jurisdicciones que lograron atenuar el deterioro gracias a mayores envíos discrecionales desde Nación. Según el informe, esa mejora estuvo explicada sobre todo por la recepción de ATN, al igual que ocurrió en provincias como Catamarca, Corrientes, Entre Ríos, Jujuy, Mendoza y Salta.
Aun así, el dato de fondo no cambia. Misiones terminó el trimestre en rojo, en línea con un escenario nacional donde casi todas las provincias perdieron recursos. En el acumulado de los primeros tres meses del año, la caída promedio del país fue del 8,3% real, por lo que el retroceso misionero quedó por debajo de ese nivel, aunque igualmente reflejó el deterioro general del esquema de transferencias.
El cuadro nacional es aún más contundente: las provincias argentinas perdieron en conjunto $1,559 billones durante el primer trimestre del año. De ese total, $1,151 billones correspondieron a transferencias automáticas y $407.777 millones a no automáticas. Es decir, hubo asistencia discrecional en algunos casos, pero no alcanzó para revertir una contracción de recursos que golpeó de lleno a las cajas provinciales.

En el NEA, por ejemplo, Chaco mostró una caída del 7,9%, Formosa del 7,2% y Corrientes del 5%, mientras que en el ranking nacional la Ciudad de Buenos Aires encabezó los desplomes con una baja del 46,2%, seguida por Neuquén con 9,5%, Río Negro con 8,3% y La Rioja con 8%. En el otro extremo, Salta registró la menor caída relativa, con un descenso del 1,6%, favorecida por mejoras en fondos no automáticos y una merma más leve en las automáticas.
El informe también marca que detrás de esos números hay particularidades de reparto y decisiones puntuales. En algunos casos, las variaciones estuvieron vinculadas a ATN; en otros, a fondos para cajas previsionales o a situaciones específicas, como ocurrió con CABA y la cautelar de la Corte Suprema.
Lo que queda a la vista es una tensión cada vez más clara: mientras Nación sostiene el relato del orden fiscal, las provincias siguen administrando la escasez. Y en distritos como Misiones, donde el Estado debe seguir garantizando salud, educación, seguridad, salarios y servicios esenciales, la pregunta ya no es solo cuánto baja la inflación, sino cuánto más puede resistir la economía real sin que el ajuste termine profundizando el ahogo.




