Este 8 de mayo, la Policía de Misiones cumple 170 años de historia institucional, consolidando un modelo de seguridad que refleja una evolución profunda, sostenida y adaptada a cada etapa de la provincia. Antes incluso de que Misiones fuera formalmente constituida, ya existía una idea que dio origen a la institución, el cuidar a la comunidad. En un territorio en formación, con escasa presencia estatal, el rol policial era integral, abarcando funciones de orden, asistencia, acompañamiento social y presencia en zonas rurales donde no había otra estructura del Estado.
En ese contexto histórico, la función policial no se limitaba a la prevención del delito, sino que representaba una autoridad total en el territorio: organizaba la vida social, garantizaba la convivencia y acompañaba el desarrollo de las primeras comunidades. Aquel policía a pie o a caballo, que recorría caminos de tierra, colonias y monte, fue el primer eslabón de una cadena institucional que hoy se proyecta como una de las fuerzas más modernas del país.
Con el paso del tiempo, y en paralelo al crecimiento de Misiones como provincia, la institución fue reconfigurando su estructura y su rol. La consolidación del Estado provincial, la urbanización, la diversificación económica y la complejidad creciente de la sociedad obligaron a una policía cada vez más organizada, especializada y preparada. Así, la fuerza fue dejando atrás su carácter empírico para avanzar hacia un modelo profesional, con formación académica, planificación estratégica y despliegue territorial integral.
Hoy, la Policía de Misiones cuenta con un capital humano altamente capacitado, con formación profesional y universitaria, preparado para dar respuesta en los 79 municipios de la provincia. Este desarrollo no es casual, sino el resultado de una política sostenida de inversión del Gobierno de Misiones y de una planificación estratégica impulsada desde el Ministerio de Gobierno, que coloca a la seguridad como un eje central de gestión.

En ese sentido, el jefe de Policía, comisario general Sandro Martínez, sintetizó el espíritu actual de la institución al afirmar que “la seguridad no es una consigna: es una construcción diaria. Se edifica con presencia real en el territorio, con cercanía al ciudadano y con un trabajo articulado, constante y estratégico. Tengo la plena convicción de que contamos con una fuerza integrada por mujeres y hombres íntegros, dispuestos a darlo todo por el bien común”. Esa construcción, que antes se sostenía casi exclusivamente en la presencia física del efectivo, hoy se apoya también en un sistema tecnológico que potencia la capacidad operativa.
Actualmente, la Policía de Misiones dispone de más de 5.000 cámaras de videovigilancia distribuidas en centros descentralizados del 911 en toda la provincia, lo que permite monitoreo en tiempo real, prevención del delito y reconstrucción de hechos. A esto se suma la incorporación de drones para patrullajes, búsqueda de personas y control de rutas, así como el funcionamiento del anillo digital, que posibilita la identificación de vehículos y el cierre rápido de perímetros ante hechos delictivos. La presencia activa del área de cibercrimen amplió además el alcance de la institución hacia delitos que impactan directamente en la economía y la seguridad de las familias.

Este cambio de paradigma permitió pasar de una policía principalmente reactiva a un modelo preventivo, basado en información, análisis y despliegue estratégico. Los resultados de este proceso se reflejan en indicadores concretos: un 98% de esclarecimiento de homicidios, el 100% de resolución en femicidios y un 86% de efectividad en delitos informáticos. En paralelo, la lucha contra el narcotráfico y los delitos complejos mostró un impacto significativo, con el secuestro de 26 kilogramos de cocaína, casi 16 toneladas de cannabis sativa, y más de un centenar de narcokioscos desarticulados, lo que representa más de 400 intervenciones directas en la provincia, generando un golpe económico a los dealers y las organizaciones criminales superior a los 40 millones de dólares.
En materia de seguridad vial, el trabajo coordinado mediante controles permanentes, fiscalización electrónica y uso de tecnología permitió una reducción del 50% en muertes y del 49% en siniestros durante el primer trimestre de 2026 en comparación con el año anterior, evidenciando que la prevención sostenida también salva vida.
A su vez, la institución amplió su campo de acción hacia áreas estratégicas para la provincia, como la protección del medio ambiente y el acompañamiento al sector productivo. La creación de divisiones específicas en delitos rurales y ambientales permitió fortalecer el cuidado del productor y del colono, reducir delitos en zonas rurales y avanzar en la preservación de la selva misionera, mediante la destrucción de trampas ilegales, el desmantelamiento de campamentos y la intervención directa contra quienes depredan los recursos naturales.

Sin embargo, detrás de cada cifra y cada herramienta tecnológica, el verdadero sostén de la institución sigue siendo su capital humano. Ser policía no se limita a una función operativa, implica estar presente en situaciones límite, tomar decisiones en segundos y, muchas veces, actuar más allá del deber. Desde asistir un parto en un móvil policial hasta rescatar a una persona en peligro, contener a una familia o llevar adelante tareas de concientización en escuelas, el accionar diario de los efectivos refleja un compromiso que trasciende lo estrictamente profesional.
En esa línea, el subjefe de Policía, comisario general Marcos David Lopez Asencio, ha destacado en distintas oportunidades que la fortaleza de la institución no radica únicamente en su equipamiento, sino en la calidad humana de sus integrantes, en su formación y en su vocación de servicio, elementos que sostienen el funcionamiento cotidiano de la fuerza en cada punto de la provincia.

En un contexto de creciente demanda social y nuevas modalidades delictivas, la Policía de Misiones enfrenta el desafío permanente de adaptarse sin perder su esencia. El propio jefe policial lo expresó al señalar que “sabemos que vivimos tiempos de alta exigencia social. La ciudadanía demanda profesionalismo, integridad y cercanía, y nuestra fuerza debe estar a la altura de esa responsabilidad histórica”. Esa exigencia impulsa a la institución a seguir evolucionando, incorporando tecnología, fortaleciendo la capacitación y profundizando el vínculo con la comunidad.
A 170 años de su creación, la Policía de Misiones no es la misma que en sus orígenes, pero conserva intacta su razón de ser. Desde aquel efectivo que recorría el monte hasta el operador que hoy monitorea en tiempo real, todos forman parte de una misma misión, la de cuidar al misionero.

Como cierre de esta etapa y proyección hacia el futuro, el jefe de Policía remarcó: “la sociedad confía en nosotros, y esa confianza es nuestro mayor compromiso. Honremos a quienes nos precedieron y construyeron, con esfuerzo y sacrificio, estos 170 años de servicio”. En esa síntesis se encuentra el verdadero sentido de estos 170 años, una institución que evolucionó con el tiempo, pero que nunca dejó de estar donde más se la necesita.




