En diálogo con Jorge Kurrle y Mauro Heidel en Cadena de Noticias, el funcionario Franco García brindó detalles sobre la situación del ZooBalPark, en Montecarlo, luego de una denuncia anónima que alertó al Ministerio de Ecología sobre las condiciones sanitarias del lugar y el estado de los animales.

García explicó que la primera intervención se produjo a partir de esa presentación, que motivó una inspección en el predio. Allí, según precisó, se constataron distintas irregularidades vinculadas al bienestar animal, entre ellas la falta de bebederos y comederos adecuados, ausencia de enriquecimiento ambiental, falta de atención veterinaria, divisiones inapropiadas entre animales silvestres y domésticos, además de acumulación de excrementos.

“Hemos constatado irregularidades. Eso no hay que negarlo, hay que decirlo”, remarcó García durante la entrevista. A la vez, aclaró que el procedimiento se encuentra dentro de un proceso administrativo, con plazos, instancias de descargo y evaluaciones técnicas que deben cumplirse.

Como consecuencia de esa intervención, el Ministerio inició un sumario ambiental contra el establecimiento. Además, notificó la suspensión de cualquier tipo de habilitación, permiso, ingreso o egreso de ejemplares del lugar. En los hechos, el predio no puede funcionar como espacio abierto al público mientras se mantenga esa medida.

Durante la charla, Jorge Kurrle recordó el valor histórico que tuvo el ZooBalPark para varias generaciones de misioneros, especialmente por las visitas escolares y los recorridos turísticos que incluían el tradicional laberinto de Montecarlo. Sin embargo, García planteó que este tipo de espacios atraviesan un cambio de época: ya no se los piensa como zoológicos tradicionales, sino como ámbitos que deben reconvertirse hacia modelos de rescate, manejo responsable y conservación.

En ese sentido, el funcionario mencionó experiencias similares en el país, como el ex Zoológico de Buenos Aires, hoy Ecoparque; el ex Zoológico de Córdoba, reconvertido en Parque de la Biodiversidad; y el caso de Mendoza. Según explicó, se trata de una tendencia nacional que desde hace aproximadamente una década viene marcando un nuevo camino para estos establecimientos.

El relevamiento realizado por Ecología detectó la presencia de aves, mamíferos y reptiles, tanto autóctonos de Misiones como de otras provincias argentinas. García enumeró, entre otras especies, monos caí, tortugas terrestres, yacarés, cascabeles, pecaríes de collar, pecaríes labiados, irarás y coatíes. También indicó que muchos de esos animales llevan más de diez años en el lugar y que, en varios casos, provienen del mascotismo.
Por esa razón, aclaró que no se puede simplemente abrir una jaula y liberar a los ejemplares. Cada animal debe atravesar evaluaciones conductuales, sanitarias y de adaptación, para determinar si puede ser reinsertado en su hábitat o si debe ser derivado a un centro especializado de manejo de fauna silvestre.

“No podemos resolver de la noche a la mañana estas cuestiones sin antes tener todo un diagnóstico previo”, sostuvo García.
Explicó que cualquier derivación o liberación requiere trazabilidad, documentación, comunicación con otras jurisdicciones y autorizaciones nacionales cuando se trata de especies originarias de otras provincias.

Uno de los puntos centrales de la entrevista fue el concepto de bienestar animal. García insistió en que los animales deben ser considerados “seres sintientes” y que, por lo tanto, su cuidado implica alimentación adecuada, agua de calidad, atención veterinaria, recintos apropiados y ambientes compatibles con sus necesidades naturales.
También explicó que la reconversión del Zoobalpark no necesariamente implica el cierre definitivo, sino una adecuación profunda. Para ello, el establecimiento deberá presentar documentación y planes específicos: abastecimiento y distribución de alimentos, plan zootécnico, plan de manejo, responsable veterinario, plan sanitario, plan nutricional y plan de bienestar animal.

García señaló que la Municipalidad de Montecarlo se puso a disposición para colaborar, aunque remarcó que la continuidad del espacio dependerá de la voluntad del establecimiento y de su capacidad para cumplir con las condiciones exigidas. En caso contrario, el camino será avanzar con un plan de derivación de los animales.
Sobre las liberaciones realizadas durante el año, el funcionario estimó que ya fueron reintegrados al ecosistema más de 20 animales, aunque aclaró que cada caso requiere un proceso previo de evaluación y preparación.
La entrevista cerró con un tono distendido, cuando Kurrle le preguntó qué ocurriría si una liberación o una tarea de cuidado coincidiera con un partido de Argentina en el Mundial. García no dudó y dejó una definición clara: el trabajo con la fauna no se suspende, porque “el animalito no puede esperar”.

La frase resumió el espíritu de la intervención: más allá de la historia del lugar y del recuerdo que conserva parte de la comunidad, el eje actual está puesto en garantizar la vida, el bienestar y el destino adecuado de cada ejemplar.




