En febrero, los salarios en Argentina volvieron a perder contra la inflación, acumulan seis meses consecutivos de caída y profundizan una brecha cada vez más marcada entre trabajadores formales e informales, poniendo en duda cualquier relato de recuperación económica. Aunque los sueldos registraron aumentos nominales, no lograron alcanzar el ritmo de los precios, lo que se traduce en una nueva pérdida del poder adquisitivo y en una recuperación que, lejos de consolidarse, aparece desigual, frágil y cada vez más cuestionada.
El dato central es contundente: los salarios reales cayeron alrededor de 1,3% en febrero, en un contexto donde la inflación volvió a superar los incrementos salariales. Esto no solo refleja una pérdida mensual, sino una tendencia sostenida que ya acumula más de medio año de deterioro en los ingresos de los trabajadores.
Pero el problema no es solo la caída general, sino cómo impacta de manera distinta según el sector. Mientras algunos rubros muestran retrocesos más pronunciados —como la construcción o la industria textil—, otros logran amortiguar el golpe. Sin embargo, la mayor diferencia se da entre trabajadores: los informales, con ingresos más volátiles, muestran subas más rápidas, mientras que los formales —especialmente del sector público— quedan rezagados.
Esta dinámica expone un fenómeno cada vez más preocupante: la desigualdad salarial se profundiza. No todos pierden lo mismo ni al mismo ritmo, y eso rompe cualquier idea de recuperación homogénea. Las paritarias, que históricamente funcionaban como herramienta de recomposición, hoy corren por detrás de la inflación y no logran cerrar esa brecha.
En este escenario, también influyen cambios estructurales del mercado laboral, como el aumento de la informalidad y las diferencias entre convenios colectivos. El resultado es un mapa salarial fragmentado, donde el ingreso depende cada vez más del tipo de empleo y no solo de la actividad económica.
Así, la gran incógnita se mantiene: ¿pueden los salarios ganarle a la inflación en el corto plazo? Por ahora, los datos indican lo contrario. La recuperación existe en los números, pero no en el bolsillo de todos, y mientras esa distancia persista, cualquier mejora económica seguirá siendo parcial, desigual y difícil de sostener.




