La discusión por el proyecto que busca ordenar las actividades físicas en la Costanera de Posadas continúa generando repercusiones entre vecinos, profesores y distintos sectores vinculados al entrenamiento al aire libre. En medio de la polémica, el profesor de Educación Física Marcelo Zembruski, referente de Tiger Costa, planteó en el programa Cadena de Noticias que se emite por la plataforma C6Digital una mirada favorable a la iniciativa, siempre que el objetivo sea organizar, cuidar el espacio público y garantizar que quienes estén al frente de grupos cuenten con la preparación necesaria.

El tema generó debate luego de que se instalara la idea de que se podría cobrar un canon para hacer ejercicio en la Costanera. Sin embargo, Zembruski fue claro al marcar que esa no debería ser la interpretación central del proyecto. La discusión, según explicó, no pasa por cobrarle a una persona por caminar, correr o entrenar individualmente, sino por ordenar una actividad que creció con fuerza en los últimos años y que hoy convive con vecinos, turistas, deportistas, profesores, clubes y grupos organizados.
“Está bien que salga este proyecto si es para mejorar nuestra actividad y nuestro profesionalismo”, sostuvo el profesor, al remarcar que cualquier regulación debe apuntar a elevar la calidad del servicio y no a restringir el uso del espacio público.
Zembruski reconoció que leyó parte de la iniciativa y que, si bien había puntos con los que inicialmente no estaba del todo de acuerdo, consideró positivo que el tema se ponga en discusión y se convoque a los sectores involucrados. En ese sentido, destacó que los profesores tendrán una reunión para analizar la propuesta y aportar sugerencias desde la experiencia concreta de quienes trabajan todos los días en la Costanera.
“Esto vino para quedarse y para tratar de ordenar un poquito”, afirmó, sintetizando su postura frente al proyecto. Para el profesor, ordenar no significa prohibir, sino establecer criterios básicos para una mejor convivencia.
Uno de los puntos centrales planteados fue la necesidad de que quienes conduzcan clases o grupos cuenten con formación, preparación y conocimientos adecuados. Zembruski remarcó que la actividad física no puede ser tomada a la ligera, porque implica trabajar con personas que tienen distintas edades, condiciones físicas, objetivos y, en muchos casos, patologías o antecedentes de salud.
“Nosotros somos agentes de salud que trabajamos con la parte física de la persona, y tenemos que saber cuidarla”, expresó.
Con esa frase, marcó la importancia de que los entrenadores sepan adaptar rutinas, detectar limitaciones y actuar con responsabilidad frente a cada alumno.
En esa línea, sostuvo que no todas las personas pueden hacer el mismo entrenamiento ni recibir la misma exigencia. Hay quienes buscan mejorar su rendimiento, otros que quieren bajar de peso, adultos mayores que necesitan movilidad, adolescentes en formación o personas con lesiones previas. Por eso, insistió en que el profesional debe tener criterio para saber cuándo incorporar a una persona a una clase grupal y cuándo recomendar otro tipo de actividad.
“No a todas las personas vos les podés trabajar de la misma manera”, señaló, al explicar que el conocimiento técnico es clave para evitar lesiones y acompañar procesos saludables.
Otro aspecto que consideró fundamental es la capacitación en primeros auxilios y RCP. Para Zembruski, toda persona que esté al frente de una actividad física debería tener herramientas básicas para actuar ante una emergencia. Incluso fue más allá y planteó que esos conocimientos deberían extenderse a otros ámbitos de la vida cotidiana.
“Con las manos podemos por lo menos salvar una vida”, remarcó, al defender la importancia de contar con formación básica en reanimación cardiopulmonar.
La convivencia en el espacio público fue otro de los ejes de la entrevista. El profesor reconoció que la Costanera es un lugar privilegiado para Posadas, utilizado tanto para entrenar como para caminar, tomar mate, pasear o compartir en familia. Pero justamente por eso, dijo, debe ser cuidado entre todos.
“Lo que a mí me hace bien, tratar de no molestarle al de al lado”, resumió Zembruski, al hablar de la necesidad de convivir con respeto en un espacio que pertenece a toda la comunidad.
El crecimiento de las actividades físicas al aire libre, especialmente después de la pandemia, transformó la dinámica de la Costanera. Según el profesor, antes eran pocos los entrenadores que trabajaban allí, pero con el tiempo se multiplicaron las propuestas: funcional, zumba, calistenia, pretemporadas deportivas, entrenamientos de fútbol y otras disciplinas. Para él, ese crecimiento fue positivo, porque mostró una mayor conciencia sobre la importancia de moverse y cuidar la salud.
“Después de la pandemia explotó todo, y explotó para bien”, señaló, al recordar que muchas personas entendieron la necesidad de mantenerse activas luego del encierro.
Sin embargo, ese crecimiento también obliga a ordenar. Zembruski mencionó situaciones donde varios grupos coinciden en escaleras, máquinas, sectores de pasto o espacios específicos. Aseguró que, en su experiencia, suele haber diálogo entre profesores y que muchas veces se acomodan entre ellos para no interferir. Pero consideró que una regulación puede ayudar a evitar conflictos y establecer pautas más claras.
También puso énfasis en el cuidado del entorno. Explicó que, por ejemplo, cuando llueve o el pasto está blando, evita trabajar sobre el césped para no dañarlo. Del mismo modo, procura no usar árboles de manera indebida, no dejar basura y retirar botellas o elementos olvidados por los alumnos.
“Encontré el lugar en excelentes condiciones, lo dejo en las mismas condiciones”, afirmó, como regla básica de responsabilidad para quienes utilizan el espacio público.
El profesor también remarcó que la Costanera se mantiene linda porque existe un cuidado general y porque hay sectores bien conservados. Por eso, pidió que todos los grupos, entrenadores y usuarios asuman la misma responsabilidad.
“La Costanera es de todos, y la idea es que podamos cuidarla nosotros mismos”, sostuvo.
La discusión también toca un punto sensible: la actividad comercial en espacios públicos. Algunos gimnasios y entrenadores plantearon que existe una competencia desigual cuando hay personas que utilizan la Costanera como lugar permanente de trabajo sin afrontar los costos de un espacio privado. Zembruski reconoció que el tema existe y que debe ser analizado con cuidado, aunque insistió en que la solución no pasa por expulsar a nadie, sino por ordenar y regularizar.
Para él, lo importante es que toda persona que trabaje con grupos esté dentro de ciertos parámetros: formación, responsabilidad, cuidado del alumno, respeto por el espacio común y convivencia con los demás usuarios.
“La actividad física es tan linda, tienen que hacerla todos, porque es una manera de mejorar la calidad de vida”, expresó, dejando en claro que no se trata de limitar el acceso al deporte, sino de garantizar que se practique en condiciones adecuadas.
Zembruski también compartió parte de su experiencia personal al frente de Tiger Costa. Contó que trabaja los lunes, miércoles y viernes de 19:30 a 20:30, generalmente en distintos sectores de la Costanera, aunque en días de frío, viento o lluvia busca un espacio cerrado para proteger a sus alumnos. Además, trabaja junto al profesor Pablo Cortés y remarcó que el grupo viene creciendo con buena respuesta de la gente.
En cuanto a la relación con sus alumnos, explicó que intenta acompañarlos de manera integral. Incluso señaló que, cuando considera que una persona necesita otro tipo de actividad, como natación u otro entrenamiento más específico, la deriva a colegas o profesionales especializados.
“Si yo quiero facturar, te digo vení y trabajá conmigo; pero si sé que otra actividad te va a hacer mejor, te lo tengo que decir”, expresó, marcando una diferencia entre el simple interés comercial y la responsabilidad profesional.
Esa mirada, dijo, también forma parte del rol del profesor: saber orientar, recomendar y cuidar. No se trata solo de sumar alumnos, sino de que cada persona encuentre una actividad que pueda sostener, disfrutar y adaptar a sus necesidades.
Finalmente, Zembruski valoró que el Concejo Deliberante haya abierto el debate y consideró importante que se escuche a quienes conocen la dinámica diaria de la Costanera. Para él, la mejor salida será construir una norma con aportes de profesores, vecinos, clubes, gimnasios y autoridades.
“Que cada uno aporte sus ideas y de ahí sacamos lo mejor”, concluyó.
La discusión continuará en los próximos días, pero el mensaje central quedó claro: nadie debería pagar por caminar, correr o entrenar individualmente en la Costanera. El debate apunta a otra cosa: profesionalizar las actividades organizadas, ordenar la convivencia, cuidar el espacio público y garantizar que el deporte siga creciendo como una herramienta de salud, integración y calidad de vida para todos los posadeños.




