La diputada provincial Arabela Soler defendió firmemente la ley de femicidio frente a las posturas nacionales, tras repudiar los recientes crímenes de Dulce María Candia y Agostina Vega. Además, destacó la histórica marcha del 3 de junio que reunió a más de 15 mil personas en Posadas.

POSADAS. En una sesión cargada de emotividad y reclamos de justicia, la Cámara de Representantes de Misiones unificó su voz de repudio ante la ola de violencia de género que golpea al país. La diputada provincial Arabela Soler solicitó la incorporación al Boletín de Asuntos Entrados (BAE) de dos expedientes clave —uno de su autoría y otro presentado por su par Blanca Núñez— para manifestar el absoluto rechazo del cuerpo legislativo ante los femicidios de Dulce y Agostina, crímenes que tomaron estado público la semana pasada.
Durante su alocución, Soler se detuvo con especial dolor en el caso de Dulce, una adolescente misionera de apenas 17 años que fue asesinada por un hombre de su entorno. «Le arrebató la vida un varón conocido que de oficio era remisero y terminó haciendo desaparecer su cuerpo en una cámara séptica de una casa en construcción», detalló la legisladora, quien hizo llegar su «más profundo sentimiento de dolor y acompañamiento» a la familia en este trágico momento.
Firme defensa de la ley frente a la postura nacional
El eje central del discurso de la legisladora del bloque renovador estuvo marcado por un contundente rechazo a las corrientes discursivas que intentan relativizar la problemática desde el ámbito federal. Soler salió al cruce de las posturas del Ejecutivo nacional y defendió las herramientas jurídicas conquistadas.
«Solicito reivindicar la figura del femicida incorporada a nuestra legislación por la Ley 26.791, la cual ha sido cuestionada por sectores del Gobierno Nacional. Nosotros entendemos que no se trata de un homicidio común, sino de crímenes de varones cometidos contra mujeres por razones de género, en un contexto de desigualdad estructural y violencia machista», argumentó con firmeza.
Soler aportó datos estadísticos alarmantes para dimensionar la gravedad de la situación en el país:
«En la Argentina cada 30 horas un hombre se convierte en femicida», advirtió, aclarando que esa cifra no contempla el subregistro de abusos y acosos que las mujeres sufren a diario.
«Detrás de cada femicidio no hay un hecho aislado, sino una cadena de violencias que muchas veces comienza con el control, las amenazas, el hostigamiento y termina con la vida de una mujer», reflexionó, invitando a los hombres de la sociedad a comprometerse activamente en la deconstrucción de estas conductas.
Una marcha histórica a 11 años del «Ni Una Menos»
La legisladora también vinculó el debate en el recinto con la masiva demostración popular que se vivió en las calles de la capital provincial el pasado lunes, en coincidencia con el undécimo aniversario de la primera convocatoria nacional contra la violencia machista.
«Aprovecho para mencionar la histórica movilización del 3 de junio. Sin dudas se trató de la convocatoria más importante de las últimas dos décadas en la provincia, con una participación que solo en la ciudad de Posadas superó las 15 mil personas», destacó. «Miles de jóvenes, mujeres, familias y organizaciones salieron a las calles movilizadas por una realidad que sigue preocupando. Lamentablemente, a pesar del paso del tiempo, el reclamo continúa siendo exactamente el mismo: Ni Una Menos», remarcó.
Reconocimiento ambiental internacional
Hacia el cierre de su intervención, la diputada Soler también solicitó el tratamiento sobre tablas de un proyecto de beneplácito y reconocimiento institucional para el plano ecológico de la provincia.
Se trata de la obtención de la certificación internacional lograda por el programa jurisdiccional «Red Más Eco 2» de la provincia de Misiones, una iniciativa de reducción de emisiones por deforestación y degradación de bosques que posiciona a la tierra colorada a la vanguardia ambiental en los mercados de carbono. El pedido de actualización fue aprobado por el pleno del cuerpo legislativo de manera unánime.




