En una nueva entrega de Espacio Wellness, por las plataformas de C6Digital, Luciana Amado Siry encabezó una entrevista tan clara como necesaria con la doctora Sil Boratti, quien profundizó sobre el uso de péptidos, los tratamientos para el descenso de peso y, sobre todo, los riesgos de abordarlos sin control médico.
Desde el comienzo de la charla, Boratti planteó que se abre una nueva etapa en la medicina funcional, con herramientas que prometen mejorar la calidad de vida de muchos pacientes. Sin embargo, dejó una primera definición fuerte: no se trata de soluciones mágicas, sino de recursos que deben ser utilizados de manera responsable y dentro de un proceso integral. Según explicó, los péptidos son pequeñas cadenas de aminoácidos que el propio cuerpo ya produce, pero cuya función puede verse alterada por el estrés, la mala alimentación, la falta de sueño o el sedentarismo.
Fue entonces cuando Luciana Amado Siry incorporó una de las preguntas clave de la entrevista, al llevar la conversación al terreno concreto de los pacientes y la creciente circulación de este tipo de productos. Allí, la especialista advirtió que hoy mucha gente escucha hablar de péptidos sin saber bien qué son ni cómo actúan. Y remarcó un punto central: deben ser recetados por un médico, con seguimiento, dosificación adecuada y una evaluación completa del paciente, porque no son tratamientos para comprar y usar por cuenta propia.
En ese tramo, Boratti recordó que uno de los primeros péptidos utilizados en medicina fue la insulina, y explicó que actualmente se investigan otros compuestos para distintos fines, incluso para reparación de tejidos. Pero más allá de ese avance científico, insistió en que el verdadero problema aparece cuando estas herramientas se banalizan o se convierten en una moda.
Luciana también puso sobre la mesa una realidad muy cercana a la región: el acceso relativamente simple a ciertos medicamentos en zonas de frontera. Y allí la médica fue tajante. Señaló que muchas personas compran estos productos con la única expectativa de adelgazar rápido, sin comprender que
no es solo bajar de peso, es cuidar e incorporar nuevos hábitos mientras vos estás haciendo el tratamiento”. Esa fue una de las definiciones más importantes de la entrevista, porque corrió el eje del número en la balanza y lo llevó hacia la salud real y sostenida en el tiempo.
La advertencia fue aún más fuerte cuando explicó las consecuencias de un mal abordaje. Boratti relató que hay personas que pierden muchos kilos, pero una parte significativa de esa pérdida corresponde a masa muscular. Y allí aparece uno de los grandes riesgos: al deteriorarse la masa muscular, el metabolismo se vuelve más lento. Por eso remarcó que un descenso de peso mal hecho puede terminar en un rebote todavía peor, con pacientes que recuperan más kilos de los que tenían antes de iniciar el tratamiento.
En otro momento de la entrevista, Luciana consultó cuáles son los estudios que se solicitan en una primera evaluación. La respuesta de Boratti mostró con claridad el enfoque de la medicina funcional. Dijo que no alcanza con los análisis básicos habituales, sino que se buscan marcadores más amplios para observar el metabolismo de la glucosa, la insulina, el estrés, el cortisol y la inflamación sistémica. También mencionó estudios complementarios, como ecografía abdominal, electrocardiograma y ecografía de tiroides, según cada caso.
La charla también se detuvo en los mitos que circulan en redes sociales sobre este tipo de tratamientos. Luciana lo introdujo con una pregunta concreta: si puede caerse el pelo, perderse masa muscular o sufrir efectos graves aun bajo control. Allí, Boratti volvió a bajar el mensaje con precisión. Explicó que muchas de esas complicaciones no se generan por el fármaco en sí, sino por una mala alimentación, por no ingerir suficientes proteínas o por no acompañar el proceso con hábitos adecuados. De hecho, lo dejó en una frase contundente:
No es que vos por usar ese fármaco se te va a caer el pelo o vas a perder masa muscular”.
También aclaró que los efectos adversos más comunes son gastrointestinales, como sensación de saciedad intensa, estómago revuelto o constipación, y que otros cuadros más severos, como una pancreatitis, pueden presentarse, pero en un porcentaje bajo y generalmente asociados a una mala alimentación. Otra vez, el mensaje fue el mismo: no alcanza con aplicarse una medicación; hay que transformar el entorno metabólico y los hábitos.
Más adelante, Luciana preguntó si estos tratamientos son para toda la vida. Boratti respondió que cada caso es distinto, pero explicó que el cuerpo suele querer volver al peso anterior porque ese era su punto de equilibrio conocido. Por eso remarcó que una vez alcanzado el peso saludable, hay que sostenerlo durante meses para que el cerebro y el organismo incorporen esa nueva referencia. El retiro del tratamiento, dijo, debe hacerse de forma gradual y observando la adaptación de cada paciente.
Uno de los tramos más enfáticos llegó cuando la conductora llevó la conversación hacia la importancia de la masa muscular, especialmente en mujeres mayores de 40 años. Allí, Boratti no dejó lugar a dudas y sostuvo que el entrenamiento de fuerza es una pieza irrenunciable. Incluso fue más allá al afirmar que no habla de cualquier actividad física, sino específicamente de musculación o trabajo con pesas. Junto con eso, remarcó otra condición básica: el consumo adecuado de proteínas todos los días. Para la especialista, esas dos variables son determinantes para preservar la salud metabólica y evitar que un tratamiento termine debilitando al paciente.
En ese contexto, dejó otra frase que atravesó toda la entrevista: “esto es una herramienta, nada más”. Con esa definición, Boratti buscó correr la mirada simplista que reduce todo a una inyección o a una medicación. Lo central, insistió, es el compromiso del paciente con el cambio de hábitos. Sin ese paso, el proceso no solo pierde efectividad, sino que incluso puede volverse contraproducente.
Luciana Amado Siry acompañó ese razonamiento con una reflexión sobre cómo se construye la salud a largo plazo, y Boratti retomó esa idea con una mirada preventiva. Explicó que nadie quiere llegar a edades más avanzadas con enfermedades crónicas, limitaciones físicas o dependencia constante de medicamentos, y que por eso el momento de empezar a cuidarse no es cuando el cuerpo ya da señales de alarma, sino mucho antes. En esa línea, vinculó el cuidado muscular y metabólico con etapas como la menopausia, donde el impacto puede ser mucho menor si hubo una construcción previa de buenos hábitos.
En el cierre, la médica contó que trabaja con consultas online y que quienes quieran contactarla pueden hacerlo a través de su Instagram o de su WhatsApp, disponible en sus historias destacadas. Antes de despedirse, dejó un mensaje que también fue importante dentro de la entrevista: muchas veces no se trata de falta de voluntad, sino de personas que tienen el metabolismo tan desregulado que no pueden resolver solas lo que les está pasando. Y allí, justamente, aparece el valor de un abordaje profesional serio.
Así, Espacio Wellness volvió a ofrecer una entrevista útil y cercana, con preguntas precisas de Luciana Amado Siry y respuestas sólidas de Sil Boratti. El eje quedó claro de principio a fin: bajar de peso sin control no solo no resuelve el problema de fondo, sino que puede terminar dañando el metabolismo y empeorando la salud.




