La obra pública en Misiones atraviesa una crisis profunda, marcada por el retiro casi total del financiamiento nacional y por un nivel de paralización que, según la Cámara Argentina de la Construcción, alcanza aproximadamente el 90%. El dato expone el impacto concreto de una decisión política y económica tomada por Nación: dejar de sostener obras de infraestructura, rutas y viviendas que durante años fueron motor de empleo, inversión y movimiento para las empresas constructoras de la provincia.
El presidente de la delegación Misiones de la Cámara Argentina de la Construcción, Oscar Marelli, describió un escenario crítico. Según explicó, el parate no comenzó de un día para otro, sino que empezó a sentirse entre septiembre y octubre de 2023, incluso antes de las elecciones nacionales, cuando comenzaron las demoras en los pagos y la interrupción progresiva de obras públicas en ejecución. Desde entonces, la situación se profundizó y el sector quedó prácticamente detenido. 
La frase que resume el presente es contundente: “Las empresas están subsistiendo”. No se trata ya de un período de menor actividad, sino de un estado de supervivencia. Las constructoras mantienen sus estructuras mínimas, conservan equipos técnicos y administrativos en la medida de lo posible, y trabajan muy poco, esperando que en algún momento vuelva a reactivarse la inversión pública.
Las empresas están subsistiendo”.
El golpe más duro proviene del abandono de Nación en áreas estratégicas. Las grandes obras viales, los programas de vivienda y los proyectos financiados desde organismos nacionales quedaron paralizados o directamente sin continuidad. En particular, Marelli señaló el impacto que tuvo la desaparición o desactivación de líneas vinculadas a la Secretaría de Vivienda de la Nación, que antes generaban una importante cantidad de trabajo para empresas y obreros de Misiones.
En particular, Marelli señaló el impacto que tuvo la desaparición o desactivación de líneas vinculadas a la Secretaría de Vivienda de la Nación,
Ese retiro nacional no solo afecta a las constructoras. También golpea de lleno al empleo, a los proveedores, al transporte, a los corralones, a los profesionales técnicos y a toda la cadena vinculada a la construcción. Cada obra detenida implica menos jornales, menos movimiento económico y más incertidumbre para cientos de familias que dependen directa o indirectamente del sector.
.Cada obra detenida implica menos jornales, menos movimiento económico y más incertidumbre para cientos de familias
Cuando se le pidió ponerle un número a la caída, Oscar Marelli fue claro: “El 90%”. Ese porcentaje grafica la dimensión del freno. En términos prácticos, significa que de cada diez obras o niveles de actividad que antes sostenían al sector, apenas una parte mínima permanece activa. El resto quedó paralizado, demorado o sin financiamiento. 
La situación obliga a las empresas a una estrategia defensiva: resistir. Ya no se habla de expansión, incorporación de personal o nuevas inversiones, sino de mantenerse de pie. “Las empresas están manteniendo estructuras simplemente y trabajando muy poco”, expresó Marelli, al advertir que el tiempo se convierte en un factor decisivo. Cuanto más se prolongue el parate, mayor será el riesgo de que algunas firmas pierdan capacidad operativa o directamente no puedan sostenerse.
Las empresas están manteniendo estructuras simplemente y trabajando muy poco”
En contraste con el abandono nacional, el dirigente reconoció que el Gobierno provincial mantiene otra mirada sobre la obra pública. Según remarcó, Misiones intenta acompañar al sector dentro de sus posibilidades financieras, con obras menores y algunas intervenciones que permiten sostener cierta actividad. Sin embargo, también dejó claro que la Provincia no cuenta con los recursos suficientes para reemplazar el volumen de inversión que antes provenía de Nación. 
La diferencia es central: mientras Nación se retiró de la obra pública como política activa, la Provincia intenta administrar recursos limitados para evitar un derrumbe mayor. Ese acompañamiento, aunque valorado por las empresas, no alcanza para compensar la caída de los grandes programas nacionales, especialmente en rutas y viviendas, dos sectores que emplean mano de obra intensiva.
Mientras Nación se retiró de la obra pública como política activa, la Provincia intenta administrar recursos limitados para evitar un derrumbe mayor
La Cámara Argentina de la Construcción en Misiones mantuvo recientemente una audiencia con el gobernador de la provincia (Ver Nota Relacionada). El objetivo fue plantear la situación del sector y buscar alternativas para sostener a las empresas hasta que el escenario comience a revertirse. Marelli destacó que existe diálogo permanente con el Gobierno provincial y un entendimiento común: preservar las estructuras empresariales para que puedan responder cuando la actividad vuelva a ponerse en marcha.

Gobernador Passalacqua con representantes del sector de la construccción
El problema de fondo es que la obra pública no puede detenerse indefinidamente sin consecuencias. Las rutas se deterioran, las viviendas siguen siendo necesarias, los servicios requieren mantenimiento y la infraestructura demanda inversión constante. La paralización no solo posterga obras: también acumula problemas que, tarde o temprano, deberán ser atendidos con mayores costos.
Las rutas se deterioran, las viviendas siguen siendo necesarias, los servicios requieren mantenimiento y la infraestructura demanda inversión constante.
Por eso, el reclamo del sector no se limita a una defensa corporativa de las constructoras. Es también una advertencia sobre el impacto social y económico de abandonar la inversión pública. En provincias como Misiones, donde la infraestructura cumple un rol clave en la conectividad, la vivienda y el desarrollo territorial, el retiro de Nación deja un vacío difícil de cubrir.
Hoy, la construcción misionera espera señales concretas. El sector sabe que la situación no puede durar eternamente, pero también advierte que resistir tiene un límite. Con una paralización cercana al 90%, empresas trabajando al mínimo y miles de empleos en riesgo, la obra pública dejó de ser solamente un debate presupuestario: se transformó en una urgencia económica para Misiones.
Paralización cercana al 90%, empresas trabajando al mínimo y miles de empleos en riesgo
Redacción Jorge Kurrle / C6Digital
noticiasdel6.com
(Foto portada: Marelli, a la izquierda, en la reciente reunión del sector con el gobernador Hugo Passalacqua)




