El ministro del Agro y la Producción, Facundo Lopez Sartori, graficó el impacto de la desregulación yerbatera en la economía familiar. Señaló que el kilo de hoja verde debería cotizar a $742 para mantener el valor en dólares de fines de 2023, pero en las chacras apenas se paga $250.
El impacto de la desregulación del mercado yerbatero tras la quita de facultades de fijación de precios mínimos continúa golpeando el eslabón más débil de la cadena productiva. López Sartori le puso números a la crisis y trazó una cruda radiografía de la pérdida de rentabilidad que sufren los colonos de la provincia al comparar los valores históricos con el escenario actual de las chacras.
«Un pequeño productor yerbatero que cosecha 30.000 kilos está perdiendo hoy cerca de $15 millones por cosecha», alertó el funcionario provincial, evidenciando el severo desfasaje financiero que enfrentan las familias rurales para cubrir los costos fijos y subsistir.
La brecha del precio: $742 ideales vs. $250 reales
El ministro explicó que la distorsión de precios se agudizó tras el cambio de paradigma económico nacional. Para fundamentar el reclamo de los productores, López Sartori realizó un cálculo comparativo tomando como referencia la moneda extranjera: si el precio de la hoja verde mantuviera el mismo valor en dólares que tenía en diciembre de 2023, el colono debería cobrar hoy alrededor de $742 por kilo.
Sin embargo, la realidad de la oferta y la demanda en un mercado sin arbitraje estatal muestra un escenario completamente diferente. En la actualidad, el productor recibe apenas $250 por kilo en los secaderos, lo que marca una brecha nominal negativa y un retraso cambiario insostenible.
El impacto real en la economía de la chacra
La diferencia matemática entre lo que debiera valer el producto y lo que efectivamente se paga en el mostrador equivale a $492 perdidos por cada kilo entregado.
Al trasladar esa diferencia a una cosecha promedio de un pequeño productor minifundista, la pérdida adquiere magnitudes alarmantes para la economía regional:
Pérdida por kilo: $492
Volumen de cosecha estimado: 30.000 kilos
Pérdida total acumulada: $14,7 millones menos para una sola familia productora.
«Cuando el mercado queda desordenado, la cuenta siempre la termina pagando el productor más chico», sentenció con dureza López Sartori.
Con estas declaraciones, el titular de la cartera agraria misionera ratificó la postura de la provincia en defensa del arraigo rural, advirtiendo que la falta de precios de referencia justos y la libre competencia asimétrica profundizan la concentración económica, transfiriendo los recursos del sector primario hacia los grandes molinos e industrias.




