El secretario general del gremio gastronómico y hotelero, Antonio Acosta, trazó un duro diagnóstico de la actividad en la capital provincial. Con niveles de pernocte en mínimos históricos, el encarecimiento de los costos operativos y una preocupante baja en el movimiento de pasajeros, advierten que el escenario económico actual «supera a las crisis anteriores».

La actividad turística, hotelera y gastronómica en Misiones no logra escapar al complejo contexto económico nacional. En la ciudad de Posadas, el freno en el consumo de la clase media, la reducción de viajes y la menor frecuencia de grandes eventos han generado un combo crítico que afecta de manera directa la rentabilidad de las empresas y pone en jaque la continuidad de la oferta de servicios de categoría.
En declaraciones al programa Cadena de Noticias, conducido por el periodista Jorge Kurrle en la señal C6Digital, el secretario general de la Unión de Trabajadores del Turismo, Hoteleros y Gastronómicos de la República Argentina (UTHGRA) Posadas, Antonio Acosta, brindó una radiografía detallada del momento que atraviesa el rubro en la capital misionera.
«Nosotros venimos hablando de esta situación desde el año 2024, cuando todavía muchos no creían que la crisis le iba a llegar a todos los sectores. Fuimos de los primeros en sentir el impacto porque lo nuestro no es de primera necesidad: cuando la economía aprieta, la gente recorta las salidas recreativas, los restaurantes y los hoteles para priorizar la farmacia, el supermercado o la carnicería» — Antonio Acosta, titular de UTHGRA Posadas.
El cambio de consumo y el derrumbe de las reservas
El diagnóstico sindical expone una transformación profunda en las prioridades de gasto de los argentinos, afectando de lleno el turismo receptivo y corporativo en Posadas:
Pérdida de eventos y turismo de convenciones: La disminución de actividades masivas, congresos y eventos culturales en polos clave como el Parque del Conocimiento o las fechas deportivas en el autódromo local ha reducido significativamente la demanda de pernoctes en zonas periféricas y del microcentro.
Ocupación en niveles críticos: La falta de flujo constante de pasajeros ha provocado que complejos de gran escala registren promedios de ocupación que en muchos casos no superan el 15%, un nivel insostenible para estructuras con elevados costos fijos.
Freno en la gastronomía y el ocio: Tanto la clase media alta como los sectores de menores ingresos han acortado sustancialmente las salidas de fin de semana, derivando en una retracción prolongada del consumo en salones de comida y espacios recreativos.

Estructuras costosas y la dificultad de mantener grandes predios
Uno de los mayores desafíos para el empresariado local reside en sostener la infraestructura en un marco de altos costos operativos y tarifas de servicios. Según el análisis de Acosta, los establecimientos que ofrecen espacios abiertos, parques, áreas de recreación y piletas enfrentan una ecuación económica sumamente adversa:
«Hay lugares que ofrecen un servicio distinto al hotel tradicional de edificio, con hermosos predios, jardines y piletas que la gente prioriza cuando busca tranquilidad. Sin embargo, mantener esas dimensiones requiere un flujo constante de pasajeros. Cuando eso falta y la infraestructura no recibe la inversión adecuada, el deterioro se acelera» — detalló el dirigente sindical.
Estrategias para sostener el empleo frente a la recesión
Ante la baja demanda de pasajeros, las empresas hoteleras y gastronómicas han acudido a diversos esquemas de contención laboral para evitar despidos masivos. El gremio remarcó que, a diferencia de otros ciclos, la prioridad ha sido resguardar las fuentes de trabajo de los empleados formales:
Acuerdos de reducción de jornada: Se han suscripto convenios temporales de 60 a 90 días donde los trabajadores cumplen jornadas reducidas y perciben su haberes acordes a ese lapso, retornando a la modalidad habitual en fechas clave como vacaciones o fines de semana largos.
Recorte de personal eventual: La falta de volumen en la actividad del fin de semana provocó el cese de contratación de trabajadores eventuales, quedando la atención cubierta únicamente por la plantilla permanente.
Otorgamiento de licencias y vacaciones: Se priorizó el adelantamiento de descansos para sobrellevar los meses de menor afluencia de comensales y huéspedes.

«Esto supera todo lo conocido»: la comparación con otras épocas
Con medio siglo de experiencia laboral en la industria hotelera de Posadas, Acosta comparó el presente con otros momentos de zozobra de la historia argentina:
«Empecé a trabajar a los 14 años y tengo 50 años de trabajo en el rubro; me tocó vivir la crisis del 2001, la pandemia y los años 90. He visto muchas reactivaciones y problemas económicos, pero hoy la situación es tremenda y supera todo lo conocido. Da impotencia ver cómo la actividad se frena cuando la gente no tiene margen para consumir» — reflexionó.
Un panorama complejo hacia el futuro
Frente a la incertidumbre sobre el comportamiento del consumo en el próximo semestre, los actores del sector coinciden en la necesidad de revitalizar la agenda turística y de eventos en Posadas. El gran desafío de la plaza local radicará en sostener las inversiones edilicias y la calidad de los servicios para evitar la pérdida de competitividad de una ciudad que se ha consolidado como un polo estratégico en el Noreste Argentino.





