La secretaria municipal de Cultura y Educación, Mariela Dachary, destacó la apropiación ciudadana del evento. Resaltó el éxito de las innovaciones comerciales y gastronómicas, y el valor de generar espacios de encuentro frente al individualismo actual.
Con una concurrencia que superó las expectativas durante sus cuatro jornadas, concluyó recientemente la Feria del Libro en la capital misionera. El evento literario y cultural más importante de la ciudad dejó un fuerte impacto tanto en el sector editorial como en la comunidad, consolidándose como un espacio clave para la identidad local.
La secretaria de Cultura y Educación de Posadas, Mariela Dachary, realizó un balance sumamente optimista sobre los resultados del encuentro, al que calificó como «un evento consolidado en la ciudad que tuvo una participación masiva, sumamente masiva».
«El domingo eran las nueve y media, diez de la noche, y en la carpa cultural, a pesar de la lluvia, con las actividades culturales seguían pidiendo una más. Eso creo que es como la culminación de un evento que nos reunió», graficó la funcionaria para dimensionar la respuesta del público hasta el último minuto.
Innovación y articulación para potenciar las ventas
El éxito de esta edición no fue casualidad. Según explicó Dachary, la organización implementó cambios estratégicos que dinamizaron el predio y beneficiaron tanto a los visitantes como a los expositores del sector privado.
Ampliación del predio: Se extendió el espacio comercial y se incorporó un renovado patio gastronómico que funcionó con gran fluidez.
Articulación público-privada: El trabajo conjunto con el Gobierno de la Provincia de Misiones, las bibliotecas populares y los escritores locales dio sus frutos. El sector privado destacó el alto volumen de ventas gracias a una oferta atractiva y accesibilidad de precios.
Público diverso: Los dos primeros días estuvieron marcados por la energía de contingentes de estudiantes primarios y secundarios, mientras que el fin de semana el protagonismo absoluto fue de las familias.
El libro como puente: Del ajedrez gigante al autor misionero
Dachary puso especial énfasis en cómo la feria logra atraer a nuevos lectores a través de propuestas lúdicas e interdisciplinarias.
«Hay mucha gente que no va en principio a escuchar la presentación de un libro; va a participar en una charla, a ver ‘qué onda’, o a jugar al ajedrez gigante que estaba instalado. Pero en ese recorrido se encuentra con el libro, y por ahí conoce a un escritor misionero», celebró.

Un refugio colectivo frente al individualismo
Más allá de las cifras y el movimiento comercial, la funcionaria invitó a reflexionar sobre el impacto social y humano que generan estos espacios comunitarios en el contexto actual.
«En tiempos como los que vivimos, que son tan agitados, tan rápidos y donde muchas veces prima el individualismo, en la Feria veíamos que nos encontrábamos en ese espacio común. Y no nos encontrábamos solamente como personas, sino a través de ideas, de qué libro te gusta o de qué está hablando el escritor. Eso fortalece nuestra identidad, hace que nos cuidemos entre nosotros y que crezcamos colectivamente», reflexionó Dachary.
Con la mirada puesta en el futuro, la Secretaría de Cultura y Educación ya trabaja en las evaluaciones correspondientes reuniendo las opiniones de todos los organizadores. «Siempre hay cosas que se pueden mejorar, y esa es la idea para cada edición, pero el objetivo principal seguirá siendo crecer en este mismo camino», concluyó.




