En el programa Punto de Vista, conducido por Sabrina Spinelli junto a la co-conducción de Martín Souza, el especialista en psicología clínica Carlos Goncalves analizó cómo los cambios sociales, culturales y tecnológicos modificaron las dinámicas familiares y la manera en que niños y adolescentes atraviesan distintas etapas de su desarrollo. Durante la entrevista, abordó temas vinculados a la crianza, el uso de la tecnología, los límites, las separaciones familiares y la salud mental, destacando la necesidad de generar espacios de acompañamiento y contención tanto para los jóvenes como para los adultos responsables de su cuidado.
El profesional explicó que las familias actuales se desarrollan en contextos diferentes a los de generaciones anteriores y que las transformaciones sociales impactan directamente en la organización de los hogares y en los vínculos cotidianos. En ese sentido, señaló que ya no es posible analizar las problemáticas familiares de manera aislada, sino que es necesario observar el entorno económico, educativo y social en el que cada familia se encuentra inserta.
Hoy en día no se puede entender la estructura de una familia sin mirar todo su contexto y en dónde está instalada”, sostuvo.

Goncalves indicó que la adolescencia continúa siendo una de las etapas más sensibles del desarrollo humano debido a que se trata de un período de construcción de identidad, aprendizaje y adaptación a nuevas responsabilidades. Según explicó, muchas veces los jóvenes reciben exigencias que exceden las capacidades propias de su edad, lo que puede generar dificultades emocionales y afectar su bienestar. “Muchas veces las exigencias se le vienen encima y se esperan cosas que quizá no son propias de la edad o del momento del ciclo vital”, afirmó.
Otro de los puntos centrales de la entrevista estuvo relacionado con la influencia de la tecnología en la vida cotidiana. El especialista señaló que las herramientas digitales forman parte de la realidad actual y continuarán presentes en el futuro, por lo que el desafío no consiste en eliminarlas sino en promover un uso adecuado.

La tecnología en sí misma no es dañina. Lo que vemos es que los usos de la tecnología son los que en general favorecen a la aparición de patologías, de trastornos y de dificultades de distinto tipo”, explicó.
En ese marco, remarcó que uno de los principales problemas es que la intervención de los adultos suele producirse cuando ya existe una situación conflictiva. Consideró que resulta necesario enseñar desde edades tempranas hábitos vinculados al uso responsable de celulares, computadoras y redes sociales, estableciendo pautas claras y acompañamiento constante. Además, advirtió que los efectos del uso excesivo de la tecnología también comienzan a observarse en personas adultas y adultos mayores.

La conversación también abordó las consecuencias que pueden generar algunas situaciones familiares conflictivas, especialmente durante procesos de separación. Goncalves explicó que en determinados casos los hijos terminan asumiendo responsabilidades emocionales que corresponden a los adultos, situación que puede producir elevados niveles de estrés y afectar su desarrollo.
Son situaciones en las cuales un menor asume responsabilidades, cargas o el impacto emocional de cuestiones que son propias de los adultos”, señaló al referirse al fenómeno conocido como parentificación.

Consultado sobre el aislamiento de los adolescentes y el tiempo que pasan frente a pantallas, el especialista destacó la importancia de prestar atención a los cambios bruscos de conducta y evitar conclusiones apresuradas. Explicó que el diálogo y la escucha activa permiten comprender mejor qué está atravesando cada joven y detectar posibles señales de alerta. “Las preguntas abiertas y tratando de comprender son las que ayudan a entender un poco mejor esto”, expresó.
Por último, Goncalves se refirió a la necesidad de establecer límites claros y sostenidos en el tiempo, favoreciendo el desarrollo de herramientas para afrontar la frustración y los desafíos propios de la vida cotidiana. Asimismo, destacó que la promoción de la salud mental requiere la participación de múltiples actores sociales.

Todo no es responsabilidad únicamente de la familia; el Estado tiene un rol sobre eso, los profesionales, el lazo social, los vecinos, el club y el barrio”, afirmó.
En ese contexto, valoró la importancia de abrir espacios de conversación sobre estas problemáticas y concluyó que “siempre es preferible hablar de las cosas a no hablarlas”.




