Detrás de cada bandera bien puesta, de cada rincón celeste y blanco, hay horas de trabajo, dedicación y amor por la escuela emplazada en Garupá.

Este 20 de junio, las maestras y padres de la Escuela «Juana Azurduy» redoblaron su esfuerzo diario, para que los niños vivieran la promesa a la bandera en un espacio cálido y festivo. Con manos, corazón y mucho esfuerzo transformaron la escuela, adornándola con los colores patrios y creando un ambiente que invitó al respeto, la emoción y el orgullo de ser argentinos.

El compromiso de las docentes, va más allá del aula: es el que mantiene viva la historia de una institución que en septiembre de este año cumple 100 años. Gracias a su entrega, los chicos no solo juraron a la bandera, sino que lo hicieron en un lugar que les habló de identidad, memoria y comunidad.

Porque educar también es embellecer los espacios donde se aprende a querer a la patria.


(Texto e imágenes: Gentileza)




