El perrito se había escapado de su hogar en la zona de Vialidad Provincial. Gracias a la solidaridad de los vecinos que lo resguardaron en un punto distante de la ciudad, sus dueños pudieron volver a abrazarlo.
Hay momentos en los que el corazón se paraliza, y eso fue exactamente lo que sintió una familia posadeña cuando notó que la puerta estaba abierta y su querido compañero de cuatro patas, paradójicamente llamado «Bestia» (de un año y medio), ya no estaba. Lo que siguieron fueron horas de una búsqueda desesperada, con nudos en la garganta, recorriendo cada rincón del barrio y cruzando los dedos para que nada malo le hubiera pasado.
«Bestia» se había escapado de su vivienda ubicada en la intersección de las calles Ambrosetti y Perito Moreno, justo detrás de la sede de Vialidad Provincial, en las inmediaciones de la avenida Trincheras de San José. A medida que el reloj avanzaba, la incertidumbre crecía: el tránsito de la ciudad y las distancias se convertían en los peores enemigos de una familia que no estaba dispuesta a regresar a casa con las manos vacías.
La solidaridad vecinal y el alivio más esperado
Mientras sus dueños caminaban las calles y difundían su foto con la esperanza de un milagro, la caminata aventurera de «Bestia» lo llevó bastante lejos de su zona segura. Afortunadamente, el destino lo cruzó con personas de gran corazón que, al verlo desorientado, decidieron retenerlo y protegerlo en la avenida Santa Catalina, casi llegando a la avenida Martín Fierro.
Al recibir el aviso de que el perrito estaba a salvo, la familia fue de inmediato a su encuentro. Las imágenes del reencuentro hablaron por sí solas:
Hubo colas que no paraban de moverse, lágrimas de alivio, abrazos apretados y esa felicidad absoluta que solo se comprende cuando un miembro fundamental del hogar regresa a los brazos de quienes más lo aman.
Hoy, «Bestia» ya duerme tranquilo en su casa, y su familia respira aliviada, agradecida con una comunidad que demostró, una vez más, que la empatía no se ha perdido.





