El ministro del Agro expuso en números la millonaria sangría económica que sufre la provincia por el bajo precio de la hoja verde tras el desorden del mercado. Detalló que solo el municipio de Comandante Andresito deja de percibir $64.800 millones, una cifra que pulveriza cualquier intento de compensación con fondos nacionales. «La mejor política no es compensar pérdidas, es generar las condiciones para que la riqueza se multiplique en cada pueblo», sentenció.
El debate en torno al impacto real del desorden en la economía yerbatera sumó un pormenorizado análisis numérico por parte del ministro del Agro y la Producción de Misiones, Facundo López Sartori. A través de una radiografía que expone la brecha entre el precio que hoy percibe el colono y el valor técnico ideal, el funcionario graficó cómo la crisis de precios no solo castiga el bolsillo del productor, sino que asesta un golpe estructural a las finanzas de los municipios y al circuito comercial de toda la provincia.
Tomando como referencia el caso testigo de Comandante Andresito, una de las localidades con mayor densidad de producción, López Sartori expuso el contraste de dos realidades económicas posibles y desmitificó el peso de la asistencia financiera de la Nación frente al potencial de la industria privada local.
El caso Andresito: 14 presupuestos municipales anuales que se evaporan
De acuerdo a los datos oficiales del Ministerio del Agro, Andresito cuenta con aproximadamente 18.000 hectáreas de yerba mate plantadas. Con un rendimiento promedio estimado en 8.000 kilos de hoja verde por hectárea, la localidad genera una producción cercana a los 144 millones de kilos al año.

El ministro contrastó lo que el productor recibe hoy frente a lo que dictaría un mercado equilibrado bajo los principios históricos que dieron vida al Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM):
A precio actual ($250 el kilo promedio): La producción local genera un ingreso de $36.000 millones para los productores del municipio.
A precio justo ($700 el kilo ideal): Bajo una economía yerbatera ordenada, deberían ingresar $100.800 millones.
La brecha de la crisis: Hay una diferencia de $64.800 millones que hoy no entran a la localidad.
Para tomar dimensión real de lo que esta pérdida significa en el día a día de la comunidad, el titular de la cartera agraria apeló a una comparación contundente con las arcas públicas locales:
«El presupuesto municipal de Andresito para todo el año 2026 es de aproximadamente $4.700 millones. Es decir, la pérdida equivale a casi 14 presupuestos municipales completos».
El efecto derrame truncado en toda la provincia
López Sartori hizo hincapié en que ese dinero restante no se acumula en cuentas estáticas, sino que es el motor de la actividad económica del interior de Misiones. «Ese dinero queda en manos de los productores y vuelve a circular en la economía local: se transforma en consumo, inversión, empleo y más actividad comercial. Ese movimiento también fortalece la recaudación de municipios y provincia, ayudando a sostener caminos, salud, educación y otros servicios públicos», describió.

Al extender este mismo ejercicio matemático al mapa provincial, donde Misiones registra una producción global cercana a los 900 millones de kilos de hoja verde, la devaluación del producto muestra su cara más alarmante: la diferencia entre cobrar $250 y $700 por kilo representa alrededor de $405.000 millones que hoy se restan de la economía misionera.
Producción privada vs. Dependencia central centralizada
Finalmente, el funcionario provincial cruzó los argumentos de quienes relativizan el impacto del mercado yerbatero basándose en los giros discrecionales de fondos desde la Casa Rosada hacia la provincia.
«Cuando un amigo me dice: ‘Pero Misiones recibió $15.000 millones de Aportes del Tesoro Nacional (ATN) de la Nación’, mi respuesta es siempre la misma: claro que es un aporte importante, financiado con los impuestos que pagan todos los argentinos, y bienvenido sea. Pero está muy lejos del impacto económico que tiene una economía yerbatera desordenada».
Para el ministro, la sustentabilidad del Estado no puede depender de paliativos fiscales si se asfixia a la principal economía regional.
«Cuando se habla de presupuesto, hay que entender que ese dinero sale del esfuerzo de los contribuyentes. Pretender sostener servicios públicos sin una actividad privada fuerte —y sin el respaldo de una de las principales industrias de la provincia— hace que ese equilibrio sea cada vez más difícil», advirtió.

«La mejor política para Misiones no es compensar las pérdidas: es generar las condiciones para que la riqueza se produzca, se distribuya y se multiplique en cada pueblo misionero», concluyó López Sartori de manera tajante.




