En el bloque educativo de Cadena de Noticias, la licenciada en Educación María Pezuk dialogó con la contadora pública y profesora Karina Morel sobre una problemática que atraviesa a numerosas personas, especialmente mujeres: la dificultad de sostener un trabajo formal mientras se asume el cuidado de hijos con discapacidad o familiares con enfermedades. Durante la conversación se abordaron la sobrecarga diaria de los cuidadores, las limitaciones de un sistema laboral rígido, la invisibilización de este rol, el impacto económico de las terapias, el dilema entre desarrollo profesional y cuidado y la necesidad de repensar políticas públicas y modalidades de empleo.
La denominada “doble carga” fue uno de los ejes centrales del intercambio. Las rutinas de quienes cuidan no responden a horarios establecidos y pueden comenzar durante la madrugada con medicación, controles o situaciones imprevistas. “A veces el día empieza a las tres de la mañana y continúa sin pausas”, explicaron, al describir una dinámica que condiciona el rendimiento laboral y la organización personal.
En ese contexto, se planteó que las dificultades para cumplir con horarios estrictos no responden a una falta de responsabilidad.

No es falta de compromiso, hay una realidad detrás que no se ve”, señalaron, al tiempo que remarcaron que el cansancio y la acumulación de tareas impactan directamente en el desempeño cotidiano.
Otro punto abordado fue la rigidez del sistema laboral. Según indicaron, los esquemas actuales priorizan el cumplimiento horario sin contemplar situaciones de cuidado intensivo. “Los trabajos están pensados para alguien que no tiene esta carga”, afirmaron, y advirtieron que esta lógica “termina excluyendo indirectamente a muchas personas”.
La conversación también puso en foco la invisibilización del rol del cuidador. Si bien existen avances en materia de inclusión de personas con discapacidad, no siempre se contempla a quienes acompañan ese proceso de manera permanente.
Se habla de inclusión del niño, pero no del adulto que sostiene todo eso”, expresaron. En ese sentido, subrayaron la necesidad de garantizar ingresos, obra social y estabilidad laboral.

El dilema entre trabajar o cuidar aparece de forma recurrente. Muchas personas deben optar entre continuar su desarrollo profesional o priorizar la atención de un familiar. “Es difícil hacer ambas cosas al mismo tiempo sin sentir que se falla en algún lado”, indicaron, al describir una tensión que genera desgaste y limita oportunidades laborales.
El impacto económico es otro factor determinante. Los tratamientos incluyen múltiples terapias, como fonoaudiología, psicología, psicopedagogía y terapia ocupacional, con costos elevados. “Sin obra social o un trabajo formal, acceder a estos servicios se vuelve muy difícil”, señalaron. A la vez, destacaron que estas intervenciones sostenidas permiten mejorar la autonomía futura.
Frente a este escenario, se plantearon posibles alternativas. Entre ellas, modalidades de trabajo remoto, esquemas flexibles y evaluación por resultados. “No siempre cumplir horario significa ser productivo”, afirmaron. Además, se mencionó la necesidad de políticas públicas que contemplen esta realidad e incentiven la inclusión laboral de cuidadores.
Finalmente, el intercambio incluyó una referencia al uso de la inteligencia artificial como herramienta en distintos ámbitos. Se reconoció su utilidad, pero también se advirtió sobre la necesidad de un uso crítico. “La inteligencia artificial sirve, pero hay que saber cómo usarla y cuestionar sus respuestas”, concluyeron.




