La política misionera volvió a dejar una postal cargada de señales. Los diputados provinciales Héctor “Cacho” Bárbaro y Cristian Castro, del Partido Agrario y Social; Rosi Kurtz y Santiago Koch, de la Unión Cívica Radical; y Ramón Amarilla, del espacio Algo Nuevo, se mostraron juntos en una imagen que rápidamente comenzó a circular y alimentó especulaciones sobre un posible reagrupamiento opositor.
Pero no fue solo la foto lo que encendió las lecturas políticas. En su perfil, Cacho Bárbaro acompañó la publicación con una frase sugestiva: “cocinando a fuego lento la tercera posición”. El mensaje, lejos de cerrar definiciones, abrió una nueva ronda de interpretaciones sobre la posibilidad de construir un espacio alternativo que busque diferenciarse tanto del oficialismo renovador como de La Libertad Avanza.
La expresión elegida no parece casual. Hablar de una “tercera posición” en el actual escenario misionero implica intentar ocupar un lugar propio en medio de una provincia donde la Renovación mantiene el control del tablero político y el libertarismo busca consolidarse como principal referencia opositora. En ese contexto, el encuentro entre dirigentes del PAyS, la UCR y Algo Nuevo aparece como una señal de exploración, tanteo y posible construcción común.
La presencia de Bárbaro y Castro aporta el perfil agrario y territorial del PAyS; Kurtz y Koch representan a un radicalismo que intenta recuperar volumen político; y Amarilla, desde Algo Nuevo, viene buscando instalar una referencia distinta dentro del mapa opositor. Juntos, al menos en la imagen, mostraron una coincidencia que hasta hace poco parecía difícil de imaginar.
Por ahora no hay frente anunciado, candidaturas definidas ni acuerdos cerrados. Sin embargo, la frase de Bárbaro le agregó intencionalidad al gesto. Ya no se trata únicamente de una reunión entre dirigentes opositores, sino de una señal pública sobre algo que podría estar empezando a tomar forma.
En Misiones, los movimientos políticos muchas veces comienzan así: con una foto, una frase y varias conversaciones por debajo de la mesa. Esta vez, el mensaje fue explícito: algo se está “cocinando”. La incógnita es si ese fuego lento alcanzará para transformar la foto en una alternativa electoral real.





