Una prótesis nueva puede representar mucho más que un dispositivo médico. Para José María Pérez Villalba significó volver a andar en bicicleta, recuperar movimientos cotidianos y seguir construyendo una vida con autonomía. Detrás de ese momento hay una historia de 25 años de acompañamiento del Banco de Prótesis del Hospital Escuela de Agudos «Dr. Ramón Madariaga», que desde su nacimiento acompaña su desarrollo con tecnología, seguimiento profesional y atención continua.
José María nació con una malformación congénita que implicó la ausencia de una de sus piernas. Poco después de su nacimiento, el doctor Gisin derivó a la familia al Banco de Prótesis del Hospital Madariaga. Desde entonces, el vínculo con el centro de salud nunca se interrumpió. En estos 25 años recibió seis prótesis, adaptadas a cada etapa de su crecimiento y a las necesidades que fueron surgiendo con el paso del tiempo.
«Somos pacientes del hospital hace prácticamente 25 años porque mi hijo nació sin una pierna. En aquel entonces contactamos al doctor Gisin y él nos derivó al Banco de Prótesis«, recordó su padre, Aníbal Pérez, quien recientemente acompañó a su hijo a retirar una nueva prótesis. «Esta es la sexta vez que se le proporciona una prótesis nueva y hoy la retiramos con mucha alegría para que pueda seguir disfrutando de su juventud», expresó.

Con 29 años, José María lleva adelante una rutina activa en el barrio San Isidro de Posadas. Anda en bicicleta, maneja moto, utiliza cuatriciclo y realiza distintas actividades recreativas, siempre con los cuidados establecidos por su familia. Su padre explicó que el objetivo siempre fue favorecer su independencia y desarrollo personal. «Le dejamos hacer esas actividades para que pueda desarrollarse plenamente y tenga un crecimiento integral«, señaló.
Para la familia, la prótesis representa mucho más que un elemento ortopédico. «Le ayuda a desenvolver una vida prácticamente normal como cualquier otra persona«, resumió Aníbal Pérez, quien destacó que cada recambio permite mantener la movilidad y la calidad de vida de su hijo a medida que cambian sus necesidades físicas.

Además del aspecto médico, el padre de José María puso en valor el impacto económico que tiene este acompañamiento. Explicó que acceder a una prótesis de estas características implica un costo muy elevado para cualquier familia y remarcó el respaldo recibido durante todos estos años. «Gracias al Hospital siempre fuimos beneficiados con esta ayuda. El costo para conseguir una prótesis en nuestro país es muy importante«, afirmó.
El funcionamiento del Banco de Prótesis se sostiene mediante el trabajo conjunto del Hospital Escuela de Agudos «Dr. Ramón Madariaga» y la Fundación Parque de la Salud, que impulsa la incorporación de tecnología médica y la planificación necesaria para garantizar el acceso a dispositivos de alta complejidad. Este sistema permite realizar el seguimiento de los pacientes, renovar las prótesis cuando resulta necesario y acompañar su evolución a lo largo de los años.

La historia de José María refleja el alcance de este servicio dentro del sistema público de salud. Veinticinco años de seguimiento, seis prótesis y una atención sostenida en el tiempo permitieron que una condición congénita no limitara sus posibilidades de estudiar, desplazarse, recrearse y construir un proyecto de vida con mayor autonomía, mostrando el impacto que tiene el acceso continuo a la tecnología aplicada a la salud.





