Datos relevados por el economista Roberto Cachanosky reflejan un profundo cambio en los hábitos de consumo: las compras de supermercado en efectivo cayeron a menos de la mitad en dos años, mientras las familias apelan al financiamiento y al crédito para cubrir los gastos de la canasta básica.
El comportamiento de los consumidores argentinos en los mostrador y las cajas de los supermercados evidencia un giro estructural impulsado por el contexto económico. Según un análisis presentado por el economista y consultor Roberto Cachanosky, entre enero de 2024 y mayo de 2026 se registró una drástica migración desde el dinero en efectivo hacia el endeudamiento con tarjeta de crédito para la compra de alimentos y productos de primera necesidad.
El relevamiento pone de manifiesto cómo los hogares recurren cada vez más a financiar los consumos cotidianos, una dinámica que viene acompañada por una creciente presión financiera sobre las economías familiares.
El derrumbe del efectivo y la disparada del crédito
A comienzos de 2024, el billete físico continuaba siendo el principal medio de pago en las cadenas de consumo masivo, superando con holgura a las opciones plásticas. Sin embargo, en un lapso de dos años y medio, la brecha no solo se cerró, sino que se invirtió por completo.
Enero de 2024: El 36,7% de los pagos en supermercados se realizaba en efectivo, mientras que las tarjetas de crédito representaban el 32,5%. El porcentaje restante se distribuía entre plásticos de débito y billeteras virtuales.
Mayo de 2026: El uso de efectivo se redujo a más de la mitad, ubicándose en apenas un 16,5%. En contraposición, el financiamiento mediante tarjeta de crédito escaló fuertemente hasta alcanzar el 45,0% del total de las operaciones.

Medios digitales y la alerta por la mora
Junto al crecimiento del crédito bancario tradicional, las herramientas digitales consolidaron su presencia en la rutina diaria. En la actualidad, la combinación de tarjetas de débito y billeteras virtuales concentra el 38,5% del volumen de operaciones en los supermercados.
Sin embargo, esta digitalización del consumo diario muestra un costado crítico: la imposibilidad de saldar los saldos corrientes al contado. En ese sentido, analistas del sector vinculan este fenómeno directo con el incremento en los índices de morosidad que registran las principales aplicaciones financieras y billeteras virtuales, donde cada vez más usuarios postergan el pago de sus resúmenes o recurren a microcréditos para cancelar consumos básicos.




