El mercado de trabajo en Argentina no encuentra piso. La combinación de devaluación, inflación y freno de la actividad económica continúa erosionando las bases del empleo registrado y pulverizando los ingresos de los trabajadores. Según el último relevamiento de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA, desde el cambio de gestión en noviembre de 2023 se han destruido más de 217.000 puestos de trabajo asalariados formales en el sector privado.
Aunque el Monitor Sociolaboral de la universidad detectó un brevísimo respiro en febrero, la tendencia contractiva retomó su curso de inmediato: solo en marzo se perdieron otros 11.000 puestos fijos. El impacto es asimétrico y ensañado: mientras las medianas empresas logran capear el temporal con relativa estabilidad, las micro y pequeñas firmas —el principal motor de empleo del país—, junto a sectores clave como la industria y el comercio, se llevan la peor parte.
El salario mínimo, en mínimos históricos
La pérdida de poder adquisitivo configura el escenario más alarmante del informe. Entre noviembre de 2023 y mayo de 2026, el Salario Mínimo, Vital y Móvil (SMVM) sufrió un desplome real del 39,7%. Los técnicos de la UBA advierten que la brutal licuación de los ingresos, concentrada con mayor fuerza tras el fogonazo inflacionario de fines de 2023 y comienzos de 2024, empujó el valor real del piso salarial a niveles inferiores a los de la crisis del 2001.
La perspectiva a largo plazo expone el tamaño del abismo actual: el salario mínimo actual se ubica un 66,5% por debajo del máximo histórico registrado en septiembre de 2011. En términos prácticos, lo que hoy cobra un trabajador bajo este régimen equivale apenas a un tercio de lo que rendía hace quince años.
Expectativas en rojo y brecha de género
El informe también arroja luz sobre comportamientos dispares dentro de la crisis. En el último mes analizado, la dinámica de género mostró un comportamiento milimétrico pero inverso: mientras el empleo registrado masculino retrocedió un 0,1%, el empleo femenino experimentó una leve expansión del 0,1%.
Sin embargo, las alarmas del sector productivo siguen encendidas de cara al corto plazo. Los índices de confianza de los industriales registraron en mayo su peor caída en casi un año, arrastrados por proyecciones que anticipan que tanto los niveles de producción como la demanda de mano de obra seguirán en franca contracción durante los próximos meses.
(Fuente: Ámbito)




