La Defensora de los Derechos de Niños, Niñas y Adolescentes de Misiones destacó el trabajo interinstitucional que dio origen a la normativa sancionada por la Legislatura. Detalló que la clave del proyecto radica en concebir la adopción como una «construcción familiar constante» y en el seguimiento técnico, especialmente en aquellos casos donde el menor deba trasladarse a otra provincia.
La sanción de la Ley de Fortalecimiento de los Procesos de Vinculación Adoptiva en la Cámara de Representantes cosechó un rotundo respaldo por parte de los organismos que integran la red de cuidado de la infancia en la provincia. La titular de la Defensoría de los Derechos de Niños, Niñas y Adolescentes, Rossana Franco, celebró la aprobación de la normativa y recordó que su institución fue parte activa de la mesa técnica que impulsó este cambio paradigmático desde el año pasado.
«Para nosotros esto es fundamental; somos parte de esta construcción en la que venimos trabajando con los equipos de la Defensoría, los propios dispositivos de cuidados alternativos (hogares), defensores oficiales y el área específica del Poder Judicial que es el RUAM. Consideramos que esta ley va a ser sumamente beneficiosa para proteger el interés superior de los chicos que pasan a una instancia de guarda», remarcó Franco en declaraciones posteriores a la sesión parlamentaria.
El desafío de la adopción como una «construcción familiar»
Al analizar las novedades conceptuales que introduce la ley provincial, la Defensora hizo hincapié en que el proceso adoptivo debe dejar de ser visto como un trámite administrativo que concluye cuando el menor llega a una casa, para pasar a entenderse como un proceso dinámico de adaptación mutua.
«Buscamos que este nuevo vínculo se transforme justamente a partir de una construcción. No es que un niño simplemente va a una familia y mágicamente se generan los lazos; viene una persona con su propia historia. Por eso, el acompañamiento continuo y las capacitaciones en derechos (bajo el marco de la Ley Provincial II – Nº 241) y en gestión de las emociones van a ser ejes centrales para preparar a los adultos», especificó.
Asimismo, Franco destacó que la ley establece un protocolo de protección estricto para los casos donde las familias seleccionadas residen fuera de Misiones: «Recordemos que el centro de vida de ese chico está originalmente en nuestra provincia. Si la guarda con fines adoptivos se da en otra jurisdicción, la ley exige articular un fortalecimiento con los sistemas de protección de esas provincias para que el acompañamiento y el monitoreo sean constantes».
Frenar el dolor de las guardas fallidas
La Defensora de las Infancias explicó el circuito institucional que atraviesa un menor antes de llegar a la instancia de adoptabilidad, defendiendo el rol de los hogares convivenciales como «la última alternativa» aplicable únicamente cuando se agotan las instancias de revinculación con la familia de origen o la familia ampliada por graves situaciones de vulneración de derechos.
Hacia el cierre de sus declaraciones, la funcionaria provincial insistió en que el principal objetivo de este marco normativo es erradicar los procesos truncos que dañan la psiquis de los menores:
«En ese proceso, para que las guardas no sean fallidas, se produce este proyecto de ley que para nosotros es sumamente importante. Lo que más nos duele a quienes trabajamos en el sistema es cuando existe una guarda fallida, porque el niño vuelve lastimado al dispositivo. Si nosotros como Estado estamos buscando restituir sus derechos, una interrupción significa volver para atrás y revictimizar a un niño que justamente llegó a esta situación porque sus derechos fundamentales ya habían sido previamente vulnerados. Esta ley viene a sanar y cuidar ese camino», concluyó Franco.




