La entrevista de Norma Lunge a Oscar Redzuk dejó una definición de alto impacto para la política misionera: el quiebre no nació de un capricho ni de una simple disputa de nombres, sino de algo más profundo: la falta de diálogo dentro del propio Frente Renovador.
Después de una reunión con unos 20 exalcaldes del interior, en su mayoría fundadores del Frente Renovador y dirigentes que en su momento acompañaron al exgobernador Maurice Closs, Redzuk puso en palabras el malestar de un sector histórico que decidió volver a moverse y acompañar al gobernador Hugo Passalacqua en la construcción de un nuevo espacio político.
“Hace 10 años estamos debajo de un puente”, fue una de las frases que más resonó. La expresión, atribuida también a Maurice Closs durante el encuentro, sintetiza el sentimiento de una dirigencia que se considera parte de la génesis del misionerismo, pero que durante años quedó al margen de las grandes decisiones.
Redzuk recordó que el Frente Renovador nació de una construcción territorial amplia, con intendentes radicales, peronistas y dirigentes del interior que apostaron a una alternativa provincial. Por eso, la decisión de dar de baja el sello original y avanzar hacia Encuentro Misionero fue recibida con tristeza por ese grupo fundador.
“Sentimos mucha tristeza porque fue una decisión unilateral”, sostuvo, al marcar que no hubo consulta ni consentimiento de quienes formaron parte de la historia inicial del espacio.
En ese contexto, la convocatoria de Passalacqua fue interpretada como un gesto político de reparación y apertura. Redzuk remarcó que no se trata de reclamar cargos, sino participación, escucha y presencia territorial. Según planteó, los intendentes y exintendentes del interior tienen algo que la política no debería despreciar: experiencia, conocimiento del territorio y vínculo directo con la gente.
“La gente necesita un abrazo. Bienvenida la juventud, pero tiene que ir acompañada de la experiencia”, afirmó.
La frase funciona como síntesis de la nueva etapa que ese sector pretende acompañar: una renovación, sí, pero no vaciada de memoria política. Para Redzuk, el desafío es reconstruir una forma de hacer política menos encerrada en la foto, menos pendiente de las redes y más cercana a los problemas reales de los vecinos.
También fue crítico con el rumbo nacional y con las consecuencias económicas que, según sostuvo, golpean con fuerza a Misiones. Habló de productores afectados, familias angustiadas y una provincia que necesita respuestas inmediatas.
“La gente no tiene que estar mejor dentro de ocho años. Tiene que estar mejor pasado mañana, si es posible”, lanzó.
El mensaje político de fondo es claro: el no diálogo abrió una fractura, pero también habilitó una nueva construcción. Los fundadores que se sintieron desplazados del Frente Renovador ahora ven en Passalacqua una posibilidad de recomponer el vínculo con el territorio y recuperar la esencia inicial del misionerismo.
Redzuk evitó hablar de candidaturas, pero dejó una señal inequívoca de acompañamiento:
“Aunque sea con andador, lo vamos a acompañar a Hugo”.
La frase mezcla humor, edad, experiencia y decisión política. Los fundadores no quieren quedar como una foto vieja del pasado. Quieren volver a ser parte del presente. Y si algo dejó claro la entrevista, es que cuando el interior se reorganiza, la política misionera empieza a moverse desde abajo.




