Las estimaciones privadas anticipan que la inflación de mayo volvería a mostrar una desaceleración respecto de abril y se ubicaría en torno al 2,5%, aunque los especialistas advierten que los aumentos en alimentos y bebidas continúan impactando en el poder de compra de los hogares.
Según distintos relevamientos de consultoras económicas, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) habría registrado una variación mensual inferior al 2,6% informado para abril. De confirmarse estas proyecciones, se consolidaría una tendencia de moderación en el ritmo de aumento de los precios observada en los últimos meses.
Entre los factores que contribuyeron a esta desaceleración aparecen una mayor estabilidad cambiaria, menores presiones en algunos precios regulados y un contexto de consumo más moderado. Sin embargo, los analistas remarcan que la baja no se refleja de manera uniforme en todos los rubros de la economía.
Uno de los sectores que continúa generando preocupación es el de alimentos, donde productos como carnes, lácteos, verduras y bebidas registraron incrementos durante mayo. Debido a su peso dentro de la canasta básica, estas subas tienen un impacto directo en el presupuesto de las familias.
Las consultoras también coinciden en que la inflación aún se mantiene en niveles elevados para la economía cotidiana. Aunque los indicadores muestran una desaceleración gradual, sostienen que todavía resulta prematuro hablar de una estabilización definitiva de los precios.
En este contexto, el dato oficial que difundirá el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) será seguido de cerca por el mercado, el Gobierno y los consumidores, ya que permitirá conocer si la tendencia descendente logra consolidarse durante el segundo trimestre del año.
Mientras tanto, las expectativas apuntan a que la inflación continúe desacelerándose en los próximos meses, aunque los economistas advierten que persisten desafíos vinculados a los precios de consumo masivo y a la recuperación del poder adquisitivo de los salarios.
La evolución de estos indicadores será clave para determinar si la mejora observada en los índices generales comienza a trasladarse de manera más visible a la economía de los hogares, donde el costo de los alimentos sigue siendo una de las principales preocupaciones.




