El contador y especialista en economía Sergio Fasano analizó los anuncios realizados por el presidente Javier Milei sobre la reducción de retenciones al sector agroexportador y advirtió sobre la falta de previsibilidad política y económica en Argentina. Durante una columna dedicada a la actualidad económica nacional, Fasano explicó el impacto de las medidas vinculadas al campo, las exportaciones y las inversiones, pero también remarcó las dificultades que continúan atravesando distintos sectores productivos e industriales. Además, sostuvo que la incertidumbre política y las señales contradictorias generan cautela tanto en empresarios locales como en inversores externos.
Entre los anuncios del Gobierno nacional se confirmó que desde julio las retenciones al trigo y la cebada bajarán del 7,5% al 5,5%, mientras que para la soja se proyectó una reducción gradual desde 2027. Milei indicó que el esquema continuaría “si somos reelegidos”, una frase que abrió cuestionamientos sobre la continuidad de las medidas económicas. “Estas son políticas de Estado que deberían mantenerse en el tiempo, no porque me reelijan o no”, expresó Fasano durante el análisis.
El economista explicó que las retenciones son impuestos que el Estado aplica sobre las exportaciones agroindustriales y señaló que Argentina mantiene niveles superiores a los de otros países de la región. “Las retenciones frenan la productividad del país y el crecimiento”, sostuvo. También señaló que la previsibilidad económica resulta clave para atraer inversiones y remarcó que muchos sectores observan con cautela el escenario político previo a las elecciones del próximo año.

En ese contexto, Fasano aseguró que la inestabilidad política continúa siendo uno de los principales factores de preocupación para los mercados. “Lo político precede a lo económico”, afirmó, al advertir que los cambios permanentes en las reglas económicas dificultan la llegada de capitales externos. Según explicó, las empresas analizan la continuidad de las políticas antes de definir inversiones de largo plazo en el país.
Pese a ese escenario, durante la semana se conocieron algunos indicadores positivos vinculados a la actividad económica. El EMAE registró en marzo un crecimiento del 3,5%, mientras que la cosecha gruesa 2025-2026 aumentó un 21%, alcanzando cerca de 170 millones de toneladas entre soja, maíz, trigo, cebada y girasol. A esto se sumó un incremento cercano al 70% en las exportaciones de carne vacuna, lo que representa un mayor ingreso de divisas para la economía argentina.

Sin embargo, el análisis también incluyó datos vinculados a la situación social y financiera. Fasano advirtió sobre el crecimiento de la morosidad en billeteras virtuales, que ya supera el 30%. “Por cada 100 pesos prestados, 30 pesos están en mora”, indicó, al explicar que las altas tasas de interés responden al riesgo creciente de incobrabilidad. Además, señaló que casi la mitad de los trabajadores formales registrados perciben salarios inferiores al millón de pesos, por debajo de los ingresos necesarios para cubrir la canasta básica en varias regiones del país.
Otro de los puntos abordados fue la situación de la industria nacional. Durante la semana cerró la planta de Adient, fabricante de butacas para la automotriz General Motors en Santa Fe, dejando a 70 familias sin empleo. Fasano sostuvo que parte de la producción local está siendo reemplazada por importaciones provenientes de Brasil y advirtió sobre el avance de productos fabricados en China. “La producción se transforma en importación”, resumió.

La situación empresarial también quedó reflejada en el caso de Sancor, que atraviesa un nuevo proceso de quiebra por una deuda cercana a los 120 millones de dólares. En paralelo, el Fondo Monetario Internacional aprobó las metas acordadas con Argentina y liberó nuevos desembolsos, aunque advirtió sobre la “fragilidad” de la economía y la falta de impacto en la microeconomía. “Hemos visto arreglos en la macroeconomía, pero todavía no llegaron a la vida cotidiana”, concluyó Fasano.




