La historia de los seis hermanos que viven en el Hogar de Niños Norberto Fernando Haase, en Leandro N. Alem, ingresó en una etapa decisiva y cargada de emoción. Después de la fuerte repercusión que tuvo el caso, difundido por distintos medios, una pareja de Buenos Aires comenzó el proceso de vinculación con los niños y en los próximos días viajará a Misiones para concretar el primer encuentro presencial.
“No nos separen”: seis hermanitos esperan una familia que los abrace juntos
El caso había sido presentado como una convocatoria urgente de amor y compromiso: seis hermanos de entre 2 y 13 años, unidos por una historia común y por un pedido profundo, el de no ser separados. Ese anhelo, que parecía difícil por tratarse de un grupo numeroso, hoy empieza a encontrar una respuesta concreta.
Fuentes vinculadas al proceso confirmaron que la Justicia ya trabaja junto al Registro Único de Aspirantes a la Adopción de Misiones en esta instancia de vinculación. La pareja bonaerense seleccionada superó los primeros filtros de idoneidad y manifestó la decisión de asumir el enorme desafío afectivo, familiar y cotidiano de abrir su hogar para los seis niños.
La amplia difusión del caso permitió visibilizar no solo la necesidad de una familia adoptiva, sino también la fuerza del vínculo entre los hermanos, sus personalidades y el deseo de crecer juntos. Esa exposición fue clave para que la historia traspasara las fronteras de Misiones y llegara hasta una pareja bonaerense, que decidió postularse para brindarles un hogar.
Actualmente, el proceso se desarrolla mediante videollamadas acompañadas por equipos profesionales e interdisciplinarios. En esos encuentros virtuales comenzaron las primeras palabras, las sonrisas, las miradas y los gestos de confianza. Se trata de una etapa sensible, gradual y profundamente cuidada, donde cada paso respeta los tiempos emocionales de los niños.
La expectativa ahora está puesta en el viaje de la pareja a Misiones. Ese encuentro cara a cara en el hogar de Leandro N. Alem será un momento de enorme significado: el paso de la pantalla al abrazo, de la ilusión a la posibilidad concreta de construir una nueva vida en familia.
Desde el ámbito judicial remarcan que estos procesos requieren cautela, acompañamiento y progresividad. Sin embargo, las señales hasta el momento son alentadoras. Para los seis hermanos, que siempre pidieron permanecer unidos, esta nueva etapa representa mucho más que un trámite: es la posibilidad real de que el amor, finalmente, los encuentre a todos juntos.





