El presidente Javier Milei decidió profundizar el ajuste económico y mantener la denominada “motosierra”, aun en medio de las masivas protestas que se multiplicaron en distintos puntos del país contra los recortes impulsados por el Gobierno nacional.
La postura de la Casa Rosada generó fuerte malestar en sectores universitarios, sindicatos y organizaciones sociales, que cuestionan el impacto de las medidas sobre la educación pública, los salarios y el funcionamiento de áreas sensibles del Estado.
Mientras miles de personas salieron a las calles para reclamar mayor financiamiento universitario y frenar los recortes, el oficialismo dejó en claro que no piensa retroceder. Desde el entorno presidencial consideran que sostener el superávit fiscal es “innegociable”, incluso frente al creciente desgaste político y social.
La tensión aumentó luego de que distintas voces advirtieran sobre el deterioro del sistema universitario y la pérdida de poder adquisitivo de docentes y trabajadores estatales. En ese contexto, las marchas realizadas en varias ciudades reflejaron un clima de creciente descontento contra las políticas de ajuste.
Pese a las críticas, Milei apuesta a que una eventual recuperación económica le permita sostener respaldo político de cara a las próximas elecciones. Sin embargo, el endurecimiento del plan económico ya provoca resistencia en sectores que denuncian que el costo del ajuste recae sobre la clase media, los trabajadores y la educación pública.
La estrategia oficial también abrió nuevas tensiones dentro del escenario político nacional, donde dirigentes opositores y referentes sociales cuestionan la falta de respuestas ante el reclamo ciudadano.




