En celebración del Día Internacional Sin Dietas, el segmento de Activa Evolución, la licenciada en nutrición Florencia Silva planteó un cambio de enfoque en la forma de abordar la alimentación y el modo en que las personas se relacionan con la comida en la vida cotidiana. “No se busca tener una dieta o hacer una dieta, sino un cambio de hábitos, un cambio de estilo de vida”, expresó durante el programa.
Asimismo Silva cuestionó el modelo de las dietas restrictivas y de muy bajo aporte calórico. Señaló que existen personas que realizan “dietas muy hipocalóricas, de menos de 1200 calorías”, y advirtió sobre las consecuencias que pueden generar en la salud y en la relación con la alimentación.
En ese sentido, explicó que este tipo de prácticas puede impactar en la conducta alimentaria. “Generan culpa al comer, generan ansiedad, estos picoteos, atracones, obsesión con el peso”, sostuvo, al referirse a los efectos de los esquemas restrictivos.
Otro eje abordado fue la relación emocional con la comida. La nutricionista expresó: “comemos por hambre, comemos porque estamos aburridos, comemos porque estamos enojados”, destacando la importancia de reconocer estos factores en la vida cotidiana.
Asimismo, hizo referencia al contexto social y a la presión estética, vinculándolo con la salud mental. En ese marco, señaló que Argentina presenta altos índices de trastornos de la conducta alimentaria, especialmente en mujeres.
Frente a esta situación, planteó la importancia de reemplazar las dietas por una alimentación flexible y hábitos sostenibles. En ese enfoque, remarcó la posibilidad de incorporar alimentos sin prohibiciones estrictas y trabajar en cambios progresivos vinculados a la hidratación, el movimiento, el descanso y la educación alimentaria.
Finalmente, Silva presentó una propuesta de trabajo basada en un “reto de 21 días” con acompañamiento diario, enfocado en la incorporación de hábitos saludables de manera gradual y sostenida en el tiempo.




