El Gobierno nacional, defendido por el Jefe de Gabinete, Manuel Adorni, ratificó en el marco del Informe de Gestión que brinda en la Cámara de Diputados de la Nación la desregulación del mercado yerbatero establecida en el DNU 70/23 y el Decreto 812/25, eliminando la facultad del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) para fijar precios. La medida, que busca un “sinceramiento” del sector dejando los valores a la libre interacción de la oferta y la demanda, generó un fuerte malestar en Misiones, epicentro de la producción yerbatera del país.
La decisión provocó una caída abrupta en la rentabilidad de los pequeños productores, que denuncian que el precio de la hoja verde se paga entre $250 y $300 por kilo, muy por debajo de lo que consideran un valor justo. El desfasaje con los costos es crítico: hoy se necesitan vender hasta 10 kilos de yerba para pagar un litro de gasoil, cuando antes bastaban dos.
Frente a esta situación, productores y tareferos iniciaron un cese de cosecha como medida de protesta, reclamando un precio mínimo que garantice la sustentabilidad de la actividad. El paro amenaza con un desabastecimiento de yerba mate en los próximos meses, mientras que las cooperativas advierten que la crisis golpea directamente a más de 35.000 familias rurales.
Otro punto de conflicto es la importación de yerba desde Brasil, que comenzó a ingresar al mercado argentino en un contexto de precios deprimidos. Para los productores locales, esta apertura agrava la crisis y pone en riesgo la continuidad de la producción nacional.
El descontento se extiende a todo el sector: productores, cooperativistas y tareferos coinciden en que la desregulación favorece a los grandes industriales, mientras que los pequeños pierden capacidad de negociación. La Mesa Asesora Yerbatera pidió declarar la emergencia yerbatera por un año, con medidas paliativas que permitan afrontar los costos y sostener la actividad.
El Gobierno de Misiones, por su parte, realizó presentaciones formales ante Nación reclamando un régimen diferencial que reconozca las particularidades de la provincia y garantice un precio justo para la hoja verde.
“No se puede dejar librado a la oferta y la demanda un producto que sostiene a miles de familias y que es parte de nuestra identidad cultural”, señalaron desde la administración provincial.
Mientras Nación insiste en la apertura y la desregulación, en Misiones la tensión crece: los productores frenan la cosecha, las cooperativas alertan sobre el colapso social y económico, y el gobierno provincial exige respuestas urgentes para evitar que el corazón de la yerba mate argentina quede en crisis permanente.




