(Redacción C6Digital / Jorge Kurrle) El médico psiquiatra Lucas Raspall pasó por Misiones en el marco de una agenda breve, pero cargada de contenido. En diálogo con Jorge Kurrle para C6Digital, explicó que su visita tuvo como objetivo acompañar el lanzamiento de un departamento de investigación y extensión del Instituto Guacurari, con el apoyo del Servicio de Educación Privada (SPEPM), además de participar en espacios de reflexión y capacitación con docentes. “Me quedaría un fin de semana acá, que está tan bonito”, reconoció al comienzo de la charla, antes de ingresar de lleno en una problemática que atraviesa a las escuelas: la salud mental, los consumos y el impacto de lo digital en niños y adolescentes.

Kurrle abrió la entrevista con una pregunta directa: “Contale un poquito a la gente que no te sigue en los ámbitos escolares, ¿a qué te dedicás?”. Raspall respondió que es médico psiquiatra de formación y que desde hace más de 20 años trabaja especialmente con escuelas, en la intersección entre salud mental, educación digital y los desafíos actuales del aula. Según planteó, esos campos hoy se cruzan de manera permanente con las necesidades que aparecen en todos los niveles: inicial, primario, secundario y superior.

El periodista también llevó la conversación hacia una inquietud muy presente en la agenda educativa: “¿Cómo estás viendo esta ola de retos que hay en distintos establecimientos?”. Raspall no esquivó la preocupación. Dijo que la realidad muchas veces avanza más rápido que las respuestas institucionales y que, ante episodios complejos, suelen aparecer reacciones “espasmódicas” que no alcanzan a comprender la profundidad del problema. Aun así, propuso transformar esa alarma en una oportunidad para asumir que el trabajo en salud mental y educación digital debe ser prioritario.
“La realidad va más a prisa de lo que nosotros podemos llegar.”

Uno de los momentos más fuertes de la entrevista llegó cuando Kurrle preguntó por el origen de ese “grito” que se percibe dentro de las aulas. Raspall sostuvo que el grito adolescente no es nuevo, pero sí cambió de forma. “Hoy se grita diferente. El grito se lleva más al borde y el grito se publica”, advirtió. Para el especialista, esa exposición permanente va generando un clima donde los límites se vuelven cada vez más difusos, por lo que las respuestas también deben ser distintas a las de otras épocas.
“Hoy es prioritario el trabajo con los chicos en materia de salud mental y educación digital.”

Definición clave: “Hoy se grita diferente. El grito se lleva más al borde y el grito se publica”.
La charla avanzó luego hacia los consumos. Kurrle planteó la distancia cada vez más corta entre lo digital, la adicción a las pantallas y otros consumos que empiezan a aparecer en edades tempranas, como el vapeo, el tabaco o sustancias más graves. Raspall respondió con una definición central: “Los consumos crecen porque lo que falta son sentidos”. En su mirada, muchas veces se consume para tapar vacíos, ausencias, falta de proyectos o falta de presencia familiar. Y en ese espacio vacante, señaló, las pantallas se convirtieron en el principal consumo de chicos y chicas.
“Las contestaciones son espasmódicas y no dan cuenta de la complejidad de la problemática.”

Otra frase fuerte: “Los consumos crecen porque lo que falta son sentidos”.
Sobre el final, Kurrle puso sobre la mesa otra pregunta clave: “¿Cuál es el límite para no excedernos?”. Raspall diferenció firmeza de maltrato y sostuvo que el límite debe ser claro para funcionar como tal.
“El límite, si no es firme, no es límite”, remarcó, aunque aclaró que firmeza no significa violencia ni autoritarismo.
“El límite, si no es firme, no es límite.”

Para el psiquiatra, el gran desafío de esta época es recuperar bordes, presencia adulta y faros que orienten, sin caer en el maltrato, pero tampoco en una permisividad que —según advirtió— termina teniendo consecuencias negativas.
“Hacen falta límites, hacen falta bordes y hacen falta faros para iluminar hacia dónde.”



