A un año de la muerte de Francisco, la parroquia San Benito de Posadas inauguró una gruta en el barrio Manantiales como espacio de memoria y fe. El lugar busca mantener vivo el legado del pontífice argentino, recordado como “el papa de los pobres”.
La ceremonia estuvo acompañada por una procesión y reflexiones del padre Daniel Pesce, referente del Hogar de Cristo.

“Es una forma de hacer presente el legado de Francisco como un lugar visible donde la gente pueda venir a rezar y recordar esa cercanía que él tenía con todos nosotros. Pero la obra más importante es la acción”, expresó.
El sacerdote destacó que esa acción se refleja en el Hogar de Cristo, que hoy alberga a más de 35 jóvenes en situación de calle y con consumo problemático de drogas. “Francisco siempre nos invitó a estar cerca de los más pobres, de los vulnerables, de los caídos”, agregó.
La gruta tiene como figura central a San Francisco de Asís, en recuerdo de la elección del nombre papal. El padre Pesce recordó que el cardenal brasileño Cláudio Hummes le dijo a Jorge Bergoglio al ser elegido: “No te olvides de los pobres”. Ese gesto inspiró el nombre de Francisco y marcó su pontificado.
El Hogar de Cristo, nacido de la iniciativa del entonces arzobispo de Buenos Aires, hoy cuenta con más de 300 centros en todo el país, acompañando a jóvenes en situación de vulnerabilidad.
“Francisco no hizo otra cosa que poner en práctica el Evangelio con acciones concretas hacia los más olvidados”, subrayó Pesce.
Una reflexión sobre su legado
La inauguración de la gruta en Manantiales no es solo un acto de memoria, sino también un recordatorio de que el legado de Francisco trasciende su figura. Su opción por los pobres, su cercanía con los más vulnerables y su insistencia en una Iglesia abierta y sin exclusiones marcan un camino que sigue vigente.
En tiempos de incertidumbre y divisiones, la figura del Papa argentino aparece como símbolo de unidad y justicia social. Su mensaje invita a superar grietas y a construir una comunidad basada en la solidaridad y la dignidad. La gruta en Posadas es, en definitiva, un signo visible de que su voz continúa resonando en la vida cotidiana de quienes buscan esperanza y fe en medio de las dificultades.




