En una nueva entrega de Luces Magazine, el programa que se emite por las plataformas de C6Digital, se puso sobre la mesa un tema tan instalado como mal entendido en el mundo del entrenamiento: esa idea de que “si al otro día no podés caminar, entonces entrenaste bien”. Lejos de celebrar ese exceso, la profesora nacional de Educación Física Cecilia Barrios Melot puso el foco en una verdad clave para la salud: una cosa es la sensación lógica de haber trabajado el cuerpo y otra, muy distinta, el dolor que limita, quema y hasta impide moverse con normalidad.
Con un tono didáctico y cercano, la integrante del staff de Complejo Alhambra explicó que esos dolores musculares intensos suelen aparecer por dos factores: los microdesgarros de fibras y la sobrecarga generada por un esfuerzo excesivo, especialmente cuando una persona sale del sedentarismo y quiere seguir el ritmo de un grupo que ya viene entrenado. Ahí aparece un concepto central: la percepción del esfuerzo.
Yo creo que soy capaz, pero mi cuerpo me está hablando”, resumió, al señalar que muchas veces el error no está en moverse, sino en no saber escuchar los propios límites.
La charla dejó además una advertencia importante sobre las actividades grupales. Cecilia Barrios Melot explicó que, si no hay una buena formación profesional detrás, el profesor puede no regular correctamente la intensidad ni el volumen del trabajo para personas con condiciones físicas muy distintas. Y allí es donde se multiplican las malas experiencias: alumnos que vuelven a entrenar después de meses de inactividad, se entusiasman de más y terminan con un dolor que no debería naturalizarse.
“Cuando recién se empieza, la intensidad tiene que ser leve a baja”, remarcó. El objetivo inicial, sostuvo, no debe ser “dar todo”, sino construir un acondicionamiento de base, aprender a moverse, reconocer el cuerpo y ganar progresivamente capacidad física. En ese punto, subrayó que el rol del profesional es determinante: observar, regular, acompañar y diseñar una propuesta acorde a la demanda corporal de cada persona.
Durante el intercambio, también se explicó de manera simple qué sucede en el organismo cuando hay una exigencia excesiva. El músculo necesita energía, necesita oxígeno y genera respuestas químicas para sostener el movimiento. Pero cuando esa exigencia supera lo razonable, aparece la sobrecarga, el ardor y la limitación funcional. Y ahí, insistió la especialista, ya no se trata de una señal positiva. No es bueno que te duela de esa manera.
Lejos del mito del reposo absoluto, Barrios Melot propuso otra salida: el movimiento suave como herramienta de recuperación. Respiración, caminatas leves, bicicleta tranquila y trabajo aeróbico moderado aparecen como aliados para oxigenar el músculo, bajar el estrés fisiológico y ayudar al cuerpo a reorganizarse.
La recomendación fue clara: no quedarse quieto, porque la inactividad total no suele ser la mejor respuesta ante esas molestias por sobrecarga.
La conversación también abrió otro eje de fondo: la importancia del trabajo de fuerza, sobre todo a partir de los 30 años. Cecilia Barrios Melot sostuvo que ya no alcanza con pensar solo en caminar o hacer actividad aeróbica si el objetivo es la salud integral.
Cuando tenemos que hablar de salud, hay que hablar de fuerza. Hay que entrenar el músculo”, afirmó. En su planteo, el músculo aparece como un verdadero órgano protector: ayuda a regular el sistema hormonal, acelera el metabolismo, protege de lesiones y mejora la calidad de vida.
En ese sentido, advirtió que muchas veces bajar de peso no siempre es sinónimo de estar mejor. De hecho, una mala estrategia puede hacer perder masa muscular mientras el tejido adiposo permanece, un escenario que debilita el cuerpo y termina jugando en contra de la salud general. Por eso insistió en buscar acompañamiento profesional y dejar de lado prejuicios, excusas o falsas urgencias.
La nota también sirvió para reforzar el mensaje que promueve la actividad física como una herramienta de bienestar integral: moverse es salud, pero moverse bien es todavía más importante. En una provincia como Misiones, donde existe una cultura deportiva activa, el desafío sigue siendo combatir la inactividad física y el sedentarismo, dos factores que abren la puerta a enfermedades crónicas y también a trastornos vinculados al estrés y la salud mental.
Sobre el cierre, desde Luces Magazine llegó una invitación simple pero potente: romper barreras, animarse a probar, elegir una actividad que haga bien y sostenerla en el tiempo. En Complejo Alhambra, señalaron, hay propuestas para toda la familia, desde musculación supervisada hasta fitness grupal, body up y step, con seguimiento profesional y opciones adaptadas a cada necesidad.
La conclusión fue clara: no se trata de salir destruido de una clase, sino de construir salud de manera inteligente. Porque entrenar no debería doler como castigo, sino fortalecer como camino.
Redacción C6Digital




