En una nueva entrega de Espacio Wellness, la conversación puso el foco en una de las urgencias más delicadas y actuales de la salud pública: la depresión, las crisis suicidas y la necesidad de abordarlas sin prejuicios, con información seria y con una red de acompañamiento activa. La conductora llevó el tema hacia una pregunta que hoy atraviesa a muchas familias: qué está pasando con los adolescentes y por qué estas situaciones aparecen cada vez con más fuerza. A partir de allí, el licenciado Carlos Goncalves, especialista en Psicología Clínica del Hospital Borda, desplegó una definición tan clara como contundente: las crisis suicidas deben ser entendidas como “urgencias sanitarias”, con la misma seriedad con la que se atiende un infarto o un trauma complejo.

Lejos de cualquier simplificación, Goncalves remarcó que no existe una causa única detrás de estas conductas. Habló del estrés, de la violencia, de la fragilidad del lazo social, de las condiciones de vida y de la percepción de no encontrar salida como piezas de una trama compleja que muchas veces empuja a la persona a una idea equivocada pero poderosa: creer que terminar con el sufrimiento es la única solución posible. En ese punto, la charla logró un tono humano y pedagógico a la vez, dejando en claro que el sufrimiento psíquico no debe leerse como debilidad, sino como una situación que necesita ser acompañada y tratada.
El sufrimiento psíquico no debe leerse como debilidad, sino como una situación que necesita ser acompañada y tratada.

Uno de los tramos más valiosos del diálogo apareció cuando se abordó el rol de los adultos. Ante la inquietud sobre cómo detectar señales de alerta, el especialista explicó que los indicadores tempranos suelen manifestarse en cambios de hábitos, de carácter, de sueño, de alimentación o en el aislamiento. Pero además dejó una herramienta simple, concreta y al alcance de todos: preguntar. “¿Te pasa algo?”, “¿Querés hablar?”, “¿Hay algo que te preocupe?” no son frases menores, sino puertas de entrada posibles para que alguien pueda expresar lo que le está pasando antes de llegar a una situación límite.
Preguntar. “¿Te pasa algo?”, “¿Querés hablar?”, “¿Hay algo que te preocupe?” no son frases menores,
La entrevista también desarmó uno de los mitos más extendidos: que hablar del suicidio puede incentivar una conducta. Por el contrario, Goncalves sostuvo que una de las grandes herramientas de prevención que tiene la sociedad es precisamente hablar del tema, sacarlo del silencio y trabajarlo como un problema sanitario. Esa definición, repetida a lo largo de la charla, marcó el pulso de una entrevista que no buscó dramatizar, sino aportar comprensión, datos y una mirada responsable sobre una realidad que preocupa.
Suicidio: una de las grandes herramientas de prevención que tiene la sociedad es precisamente hablar del tema, sacarlo del silencio y trabajarlo como un problema sanitario.
En ese recorrido también apareció la preocupación por el contexto en el que crecen hoy chicos y adolescentes. La violencia, el acceso temprano a consumos problemáticos, el peso de las redes sociales, la circulación de contenidos nocivos y la falta de referencias claras fueron señalados como parte de un escenario más hostil. Goncalves advirtió que la adolescencia está hoy “asediada” por múltiples urgencias sanitarias y que la problemática suicida se suma a ese cuadro en un momento vital donde todavía se están construyendo recursos emocionales y herramientas para tramitar el dolor.
La violencia, el acceso temprano a consumos problemáticos, el peso de las redes sociales, la circulación de contenidos nocivos y la falta de referencias claras fueron señalados como parte de un escenario más hostil

A la vez, la nota dejó espacio para los factores protectores. El especialista destacó el valor del contacto humano, la presencia, la escucha, las redes de apoyo y la actividad física como elementos centrales para regular el estado de ánimo y reconstruir sentido. No se trató de recetas mágicas ni de respuestas fáciles, sino de insistir en algo decisivo: nadie tiene que resolver solo una problemática compleja, pero muchas veces acompañar, estar disponible o acercar a una persona a un profesional ya es una ayuda enorme.
Nadie tiene que resolver solo una problemática compleja,

Sobre el final, la entrevista encontró una síntesis poderosa, de esas que quedan resonando más allá del estudio. Goncalves compartió una frase aprendida de un paciente y que, según explicó, resume con precisión el núcleo del problema: la conducta suicida aparece como “una solución definitiva para problemas transitorios”. La idea no solo condensó el sentido de toda la conversación, sino que dejó una invitación urgente y necesaria: hablar, acompañar, detectar a tiempo y entender que siempre hay alternativas, aun cuando en el peor momento parezca que no las hay.
La conducta suicida aparece como “una solución definitiva para problemas transitorios”




