La nueva visita de Coty Annacondia a Misiones dejó mucho más que una actividad religiosa: dejó un mensaje profundo sobre la necesidad de volver a la fe en tiempos atravesados por la incertidumbre, la angustia y la violencia. En una entrevista compartida por las plataformas de C6Digital, el pastor puso en el centro una idea clara: la sociedad necesita reencontrarse con Dios para recuperar la paz. A su lado, el empresario Pepe Stepaniuk, dueño de Yerba Mate Rojo, acompañó la charla con calidez, celebrando su regreso a la provincia y oficiando de anfitrión de una visita que volvió a conmover a muchos creyentes.
Con un tono directo y cercano, Coty Annacondia explicó que no le interesa hablar de religión como estructura, sino de una forma de vivir tomada de la mano de Jesús. Desde esa mirada, describió un mundo atravesado por búsquedas profundas, donde personas de distintas culturas y lugares levantan la vista al cielo tratando de encontrar respuestas. Para el pastor, esa necesidad espiritual no distingue países ni idiomas: aparece en medio de las crisis, de las guerras, de los conflictos familiares y también de los vacíos interiores que muchas veces no se ven.
Annacondia insistió en que la paz es una de las urgencias más grandes de este tiempo. Habló de una humanidad herida, de hogares atravesados por tensiones y de una sociedad en la que muchas personas buscan salidas equivocadas frente al dolor. En ese contexto, sostuvo que el mensaje de Jesús no es una teoría ni una consigna vacía, sino una respuesta concreta para quienes viven con miedo, tristeza, adicciones o desesperanza. Su planteo fue claro: cuando una persona se acerca a Dios, algo empieza a ordenarse dentro suyo.
La paz es una de las urgencias más grandes de este tiempo

En esa escena, Pepe Stepaniuk acompañó desde un lugar de cercanía y compromiso. No ocupó el centro del mensaje, pero sí ayudó a enmarcarlo desde su experiencia personal y desde su vínculo con la fe. Recibió a Coty Annacondia con gratitud, remarcó la alegría de volver a tenerlo en Misiones y destacó lo importante que es seguir trabajando para acercar palabras de aliento a una sociedad que muchas veces vive golpeada por la agresión cotidiana. Su presencia fue la de un anfitrión sereno, convencido de que estas visitas dejan huella en la gente.
Lo importante es seguir trabajando para acercar palabras de aliento a una sociedad que muchas veces vive golpeada por la agresión cotidiana
Stepaniuk también aportó una reflexión que dialogó con el mensaje principal del pastor: el enorme poder de la palabra. Señaló que así como una palabra puede herir, también puede levantar, consolar y transformar. En esa línea, dejó en claro que una frase sencilla, dicha en el momento justo, puede tocar el corazón de una persona que atraviesa dolor. Fue su manera de acompañar lo que Coty venía desarrollando: la fe también se expresa en gestos concretos, en el trato cotidiano y en la disposición a tender una mano.
Uno de los puntos más fuertes de la entrevista apareció cuando Coty Annacondia relató experiencias de personas que llegaron quebradas y encontraron una salida a partir de una oración, una palabra o un encuentro con Dios. Desde historias de adicciones hasta cuadros de profunda angustia, el pastor puso el foco en la posibilidad de una transformación real. No habló desde la teoría, sino desde testimonios que, según explicó, le tocó ver a lo largo de años de ministerio. Y en todos los casos volvió a la misma idea: el primer paso siempre es animarse a creer.
Así, la visita de Coty Annacondia a Misiones volvió a instalar un mensaje que atraviesa mucho más que una ceremonia o un encuentro puntual. Su prédica puso en el centro la necesidad de volver a la paz, al perdón y a la esperanza. Y Pepe Stepaniuk, como anfitrión de esa llegada, ayudó a abrir ese espacio de encuentro con humildad y convicción. Entre ambos dejaron una idea simple, pero poderosa: aun en los tiempos más difíciles, la fe puede seguir siendo una puerta abierta para empezar de nuevo.




