El presidente estadounidense, Donald Trump, anunció un alto el fuego de dos semanas con Irán en un intento por descomprimir la creciente tensión en Medio Oriente. Según explicó, el acuerdo incluía el compromiso de Teherán de permitir nuevamente la libre circulación de buques a través del estrecho de Ormuz, un paso clave para el comercio energético global. Sin embargo, en las últimas horas, Irán volvió a cerrar el corredor marítimo en respuesta a los ataques de Israel en Líbano, lo que reavivó la crisis.
El estrecho de Ormuz, por donde transita una porción significativa del petróleo que se comercializa en el mundo, se convirtió en el eje central del conflicto en las últimas semanas. La posibilidad de bloqueos o enfrentamientos en la zona había encendido las alarmas en los mercados internacionales y entre las principales potencias. En este contexto, el anuncio inicial del alto el fuego y la reapertura del paso había generado un alivio parcial, aunque la reciente decisión iraní de volver a bloquearlo reinstaló la incertidumbre.
En este escenario, la cuenta regresiva planteada por Trump funcionó como una señal clara de urgencia, buscando una respuesta rápida de Irán mientras aumenta la tensión en una región históricamente marcada por conflictos estratégicos. La evolución de las próximas horas será clave para determinar si el alto el fuego logra sostenerse o si el cierre del estrecho marca un nuevo punto de quiebre. (ambito.com)




