Redacción C6Digital – Jorge Kurrle
En mayo de 2012, el Congreso argentino aprobó la ley que declaró de utilidad pública y sujetó a expropiación el 51% del patrimonio de YPF. En la Cámara de Diputados, la votación salió con 208 votos afirmativos, en una sesión que marcó uno de los debates políticos y económicos más fuertes de aquella etapa. En ese contexto, la representación de Misiones mostró una postura ampliamente alineada con la recuperación estatal de la petrolera: seis diputados misioneros votaron a favor y uno solo lo hizo en contra. 
En ese momento, Misiones era gobernada por Maurice Fabián Closs, una de las principales figuras del Frente Renovador de la Concordia, y la provincia acompañó casi en pleno una de las decisiones más emblemáticas de aquel ciclo político. En la votación afirmativa aparecieron José Daniel Guccione, Stella Maris Leverberg, Julia Argentina Perié, Oscar Felipe Redczuk, Silvia Lucrecia Risko y Alex Ziegler. El único voto negativo de la delegación misionera fue el de Ramón Puerta. En la Cámara, esos seis legisladores misioneros figuraban dentro del bloque Frente para la Victoria-PJ, mientras Closs expresaba el alineamiento del oficialismo renovador en la provincia. 

La foto política fue contundente: en Misiones, el oficialismo provincial y la mayoría de sus diputados nacionales jugaron del mismo lado, con respaldo a la recuperación estatal de YPF. Puerta, en cambio, quedó afuera de ese bloque político y también de esa decisión parlamentaria, en soledad dentro de la representación misionera. Esa diferencia no fue menor: mientras el núcleo renovador se encolumnó detrás de la expropiación, el ex gobernador eligió pararse en la vereda opuesta y advertir sobre las consecuencias del camino elegido. 
Con los años, Puerta sostuvo que su rechazo no pasaba por defender a Repsol, sino por cuestionar el mecanismo elegido por el Estado argentino. Según su mirada, si había incumplimientos o daños atribuibles a la conducción de la empresa, la respuesta debía ser un reclamo judicial y no una expropiación que podía terminar resultando, como luego dijo, “muy onerosa para la Argentina”. Esa fue la línea argumental con la que intentó justificar un voto que lo dejó aislado en Misiones, pero alineado con una postura crítica frente a la avanzada estatal sobre la petrolera. 

Del otro lado, Maurice Closs respaldó abiertamente la recuperación de YPF. En abril de 2012, ya con el debate abierto, sostuvo que esperaba esa decisión y planteó incluso que una YPF bajo control estatal debía incluir a Misiones en la búsqueda de nuevas áreas de exploración. En otras palabras, el entonces gobernador no solo acompañó el fondo de la medida, sino que intentó inscribir a la provincia dentro de la nueva etapa energética que imaginaba el kirchnerismo. 

Catorce años después, el tema volvió al centro de la escena a partir del fallo de la Cámara de Apelaciones de Nueva York, que revocó la condena de US$16.100 millones contra la Argentina por la expropiación. La resolución reactivó inevitablemente una vieja discusión política: quiénes apoyaron aquella ley, quiénes la rechazaron y qué argumentos se usaron en un debate que todavía proyecta consecuencias. 
Vista en perspectiva, la votación de YPF dejó una radiografía política muy clara en Misiones. El oficialismo renovador, con Closs a la cabeza, acompañó la estatización; seis diputados nacionales hicieron lo mismo en el Congreso; y Ramón Puerta quedó como la única voz misionera en contra. Más de una década después, esa sesión sigue funcionando como una escena condensada del poder provincial de entonces: mayoría cerrada, alineamiento político y una sola disidencia. 




