El comercio busca reactivarse en medio de un escenario económico complejo, marcado por el freno en el consumo y una leve flexibilización en las condiciones financieras. En ese contexto, distintas marcas —especialmente del rubro indumentaria— retomaron los planes de pago en cuotas sin interés como una herramienta para atraer compradores, una estrategia que comienza a extenderse más allá de los productos durables.
En paralelo, las medidas del sistema financiero apuntan a facilitar el acceso al crédito. La reducción de encajes bancarios impulsada por el Banco Central busca aumentar la circulación de dinero y abaratar el financiamiento en el corto plazo. A esto se suman promociones específicas, como las impulsadas por el Banco Nación, que amplían la posibilidad de comprar en cuotas en sectores como tecnología, hogar y construcción.
Sin embargo, desde el sector privado advierten que estas iniciativas no alcanzan para revertir la caída en las ventas. Empresarios de la industria textil sostienen que el consumo sigue muy debilitado y que las promociones surgen más como una necesidad que como una oportunidad. A la vez, remarcan que los costos asociados al financiamiento continúan siendo elevados, lo que impacta directamente en la rentabilidad.
El panorama se replica en otros rubros, como el de electrodomésticos, donde también crece la preocupación por el aumento en la morosidad. Aunque existen opciones de pago en cuotas, el nivel de incumplimiento y la baja en las ventas reflejan una pérdida sostenida del poder adquisitivo. En este escenario, las pymes anticipan márgenes cada vez más ajustados y coinciden en que el crédito, por sí solo, no logra revertir la debilidad del consumo.




