“Vigilante” es una palabra que aparece en la Biblia y que, quizá como pocas, se ajusta a este tiempo económico y político. No es momento para apretar más, porque lo que está en riesgo ya no es lo accesorio, sino lo mínimo.
Cuidar lo que se tiene exige sabiduría. Y en ese punto vuelve a imponerse, con toda su vigencia, esa pregunta sencilla y profunda que tantas veces aconsejan quienes enseñan a administrar: ¿es necesario? Parece simple, pero en este contexto es casi una brújula.
Por eso también resulta irresponsable jugar al oportunismo político, agitando plazas o promoviendo consignas que, lejos de aliviar, embarran todavía más una realidad ya suficientemente frágil. La ansiedad social hoy va mucho más allá de la insatisfacción: toca fibras sensibles de muchas familias que hacen equilibrio para sostener lo cotidiano.
En ese escenario, por fortuna, todavía existen mecanismos de contención. Desde las intendencias hasta las organizaciones no gubernamentales, pasando por las iglesias y distintos espacios solidarios, hay una red que ayuda a amortiguar la angustia. En Misiones, esa trama de cercanía y solidaridad sigue siendo una marca distintiva.
Porque esta provincia sabe que ajustar demasiado el zapato puede terminar costándonos caro a todos. Y no se trata solamente de ideologías. A veces, lo que se pone en juego no es una diferencia de pensamiento, sino la ansiedad por el poder, aun sin medir el daño que eso puede provocar.
Hoy más que nunca, el tiempo exige vigilancia, prudencia y responsabilidad.
Jorge Kurrle
Director de C6Digital
Misiones – Argentina




