La noche del Jueves Santo volvió a transformar el Conjunto Jesuítico de San Ignacio Miní en un escenario único, donde miles de personas se reunieron para participar de la tradicional Misa Popular de las Misiones. En un marco imponente y cargado de simbolismo, la celebración combinó espiritualidad, música y una puesta escénica que emocionó tanto a misioneros como a visitantes.

La jornada comenzó con un leve retraso debido a un chaparrón inesperado que afectó parte del equipamiento técnico. Sin embargo, el rápido trabajo del equipo organizador permitió que todo se desarrollara con normalidad, sosteniendo el clima de expectativa. En la previa, la música regional acompañó la espera y aportó calidez a una noche que ya se sentía especial.
La misa, presidida por el obispo Juan Rubén Martínez, marcó el inicio del Triduo Pascual con un mensaje centrado en la unión, la paz y la reflexión. Acompañada por agrupaciones musicales, entre ellas “La Melchora”, la ceremonia logró un clima profundo y conmovedor, donde la música y la liturgia se entrelazaron de manera armónica.

Luego, el escenario se abrió a una propuesta artística que mantuvo la emoción en lo más alto. El Coro Universitario y la Orquesta Juvenil de la Universidad Nacional de Misiones interpretaron piezas del período jesuítico, aportando una sonoridad que conectó con la historia y la identidad de la región.

El cierre estuvo a cargo de Chango Spasiuk, quien junto a Sur del Sur Ensamble ofreció un repertorio que combinó composiciones propias con versiones de otros autores. La presentación incluyó momentos destacados como la participación de la cantante Flor Bobadilla y la interpretación de fragmentos de la “Misa Criolla”, generando uno de los puntos más emotivos de la noche.

En el tramo final, clásicos como “Tierra colorada” despertaron la ovación del público y sellaron una presentación que se integró de manera natural al espíritu de la jornada. La plaza colmada y la participación de turistas reflejaron, una vez más, la magnitud de un evento que trasciende generaciones.

En el marco del Año del Legado Jesuítico Guaraní, la Misa Popular volvió a reafirmarse como un espacio de encuentro donde la fe, la cultura y la música conviven en una experiencia que deja huella.




