Hay historias que no se construyen de un día para otro. Se van tejiendo en silencio, entre decisiones difíciles, apuestas personales y momentos que parecen pequeños, pero terminan cambiándolo todo. La historia de Tiago Kurrle tiene ese pulso: el de los procesos invisibles que sostienen lo que después aparece en pantalla.
En una entrevista realizada en Radio UP de Posadas, Misiones, Tiago repasó ese recorrido con una mezcla de emoción, naturalidad y aprendizaje. Hoy su nombre forma parte del elenco de una de las producciones juveniles más vistas de Disney+. Pero antes de ese presente, hubo incertidumbre, intentos fallidos y una persistencia que no siempre tuvo recompensa inmediata.

Todo comenzó casi por azar. En un gimnasio de Buenos Aires, una mujer desconocida se le acercó y le dijo que tenía perfil para publicidades. No hubo más contacto, ni seguimiento, ni promesas. Solo una frase. Sin embargo, Tiago decidió intentarlo. Mandó fotos, dejó sus datos y entró en un circuito que define con crudeza: hacer casting una y otra vez, muchas veces sin quedar.
Hacer casting es hacer, hacer, hacer… y muchas veces no quedás”

Ahí empezó a forjarse una de las claves de su recorrido: la tolerancia a la frustración. Porque antes de las oportunidades, aparece el desgaste. Y antes del reconocimiento, el anonimato.
Pero su historia no empieza ahí. Mucho antes, a los 14 años, había tomado otra decisión que marcaría su carácter: dejar Posadas para ir a Buenos Aires a jugar al fútbol. Vivir solo, crecer rápido, sostenerse sin la contención diaria de la familia. Esa experiencia, que en su momento estuvo cargada de dudas, hoy aparece como una base firme.

Me tocó aprender a vivir solo… volver y no tener a mamá o papá ahí”
Ese aprendizaje dejó una enseñanza que hoy atraviesa todo su relato: para avanzar, muchas veces hay que resignar.
El salto hacia la actuación tampoco fue lineal. De hecho, el casting que terminaría cambiándole la vida estuvo a punto de no hacerse. No tenía demasiadas ganas, estaba desmotivado y con otros planes en mente. Fue su madre quien insistió. Un gesto simple, pero decisivo: “Hacelo”.

Era la última semana de casting. Fue. Lo hizo. Y algo empezó a moverse.
Días después, una frase lo descolocó: Disney está viendo tu perfil. No era una confirmación, pero sí una señal.
Ahí empecé a creer que podía pasar algo”

Lo que vino después fue espera. Y ansiedad. Y una práctica silenciosa que él mismo reconoce como clave: imaginar lo que todavía no había sucedido.
Me iba a dormir imaginándome con la camiseta… el día que pasó, ya lo había visto en mi cabeza”
Cuando finalmente llegó la oportunidad, no fue una sorpresa total. Fue, en cierta forma, la confirmación de un proceso interno que venía creciendo. En la serie interpreta a Vicente, un defensor con carácter, roce y presencia. Un rol que, según él mismo reconoce, no le resulta ajeno.
“No está tan alejado de mí… peleo, meto, estoy ahí” 
Pero más allá del personaje, lo que marca su experiencia es el detrás de escena: la exigencia, el ritmo, la necesidad de entender cada contexto. Ahí aparece otra dimensión del trabajo: la profesionalización de un camino que empezó sin certezas.
En medio de ese crecimiento, también aparecen las preguntas más profundas. Las que no tienen que ver con el éxito, sino con el costo. ¿Qué se pierde cuando se apuesta por un sueño? Tiago no esquiva la respuesta: cumpleaños, momentos familiares, experiencias compartidas. Todo eso quedó, muchas veces, en pausa.
Para ganar algo, también hay que perder”
Sin embargo, lejos de la queja, lo asume como parte del recorrido. Como una lógica que acepta.Y en ese contexto, hay un valor que decide sostener: la humildad.

“El que está al lado es igual que vos”. Hoy, su presente está en movimiento. Sigue estudiando, se prepara en actuación, continúa haciendo casting. No se apura a definirse. Prefiere otra idea: estar listo para lo que venga.
“Me preparo… y lo que llegue, lo voy a aprovechar” 
La historia de Tiago Kurrle no es solo la de un joven que llega a una serie internacional. Es, sobre todo, la de alguien que entendió algo fundamental:
que los sueños no siempre se cumplen como uno los imagina… pero pueden superarlos si uno insiste lo suficiente




