BUENOS AIRES (Texto y fotos Patricia López Espínola). En el 50 aniversario de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, la obereña Silvia Hedman presentó su libro de poemas, «Memorias del Silencio», editado por Halley Ediciones, acompañada por amigues, escritores y un público participativo que se acercó a escucharla.

El encuentro coordinado por Marcelo Nieto, escritor chaqueño y a cargo del Departamento de Letras del Instituto de Cultura de Chaco, se realizó -en stand compartido con Misiones- en el espacio «Cultura Chaco», organizado por la Secretaría de Cultura de Misiones, dirigido por Joselo Schuap.
La docente y poeta contó en el inicio de la presentación cómo fue gestado su libro; del contexto de referencia de los poemas, leyó algunos de ellos y luego hubo preguntas y reflexiones entre el público.

«Memorias del Silencio» nació en el 2020 en el contexto de pandemia por el Covid. Hedman ejercía su último año de docencia y al estar recluida y con las redes sociales ayudando a sobrellevar el encierro, se encontró con un taller de poesías a distancia, dictado por la escritora y docente, Estela Zanlungo, presente en el evento.
En ese taller incorporó las herramientas para mejorar su escritura, ya que «escribo desde que tengo memoria», dijo. «Aprendí mucho, sobre todo lo que no sabía de la poesía contemporánea y sus recursos, las cuestiones de formas, de estilos y género y formé parte de un grupo humano increíble, encabezado por la tallerista», contó.
El primer poema de su libro surgió de un ejercicio del taller, donde le pidieron que eligiera un objeto e investigara acerca del mismo, con palabras relacionadas y escribiera una poesía conteniendo ese objeto.
Así fue que encontró en el armario de su madre, una azucarera de aluminio, vieja y abollada que formaron parte de los desayunos de su infancia y juventud.
«Ese ejercicio me sirvió como disparador de significados, «lo dulce, lo amargo, la memoria táctil, auditiva y emotiva, hasta llevarme a un desayuno en concreto, uno de los más tristes de mi vida, el 24 de marzo de 1976», evocó Silvia.
A partir de ese recuerdo comenzó a surgir, lentamente, el resto de los poemas que fueron escritos durante cinco años, algunos en el transcurso del taller; por fuera de él y otros los trabajó con su profesora en clases individuales.

Contar la historia silenciada
En cuanto al contexto que da contenido al libro, la autora recordó que tenía 12 años cuando comenzó la última dictadura cívico militar eclesiástica en la Argentina, y cumplió 20 con la llegada de la democracia en 1983.
«Mi adolescencia estuvo marcada por ese hecho. Mi familia abrazaba la ideología peronista, mi hermana, su compañero y dos de mis primos eran militantes. Uno terminó preso, otro desaparecido y dos en el exilio, por lo que nuestra familia cargaba con portación de apellido», reflexionó.
El silencio del título está relacionado con ese tema. «En mi casa se hablaba y se sabían muchas cosas que el común de la gente prefería no saber, y yo tenía prohibido comentarlo dentro de mi entorno: amigas, novios y profesores o autoridades».

Con la llegada de la democracia, y desde su lugar de docente, siempre habló de «lo que nos pasó como país, las razones que yo consideraba determinantes, y pude contar mi historia y la de mi familia. Aunque nunca pude escribir abiertamente sobre ese tema tan doloroso, salvo un poema bastante críptico en la adolescencia», relató.
Silvia sostiene que la tomó por sorpresa que más de 40 años después surgieran estas «Memorias del Silencio» donde cada poema es un microrrelato, en sucesión cronológica, de los hechos que la marcaron profundamente durante los ocho años de dictadura.

«Lo personal es político»
«Estoy convencida de que lo personal es político, y lo que yo viví puede resonar en las vivencias de muchos, y ayudar a los adolescentes de hoy a entender una etapa de nuestra historia desde la perspectiva de alguien que tenía esa edad cuando sucedieron los hechos. Como dice mi hija Iara en el prólogo: «Desde ese lugar -el de la adolescente que observa, escucha, teme y crece- nacen muchos de estos textos. Pero también desde la mujer que, con el tiempo, puso en palabras lo que entonces no podía nombrarse».
Silvia Hedman, que admira a las escritoras Estela Zanlungo; Valeria Pariso, Susana Cabuchi y a la poeta y novelista nicaragüense, Gioconda Belli, se decidió a publicarlos, no para regodearse en recuerdos tristes -explicó- ni para exponer una historia personal que «puede parecer irrelevante comparándola con otras mucho más trágicas», aclaró.
«Quise publicar este libro para refrescar la memoria de un tiempo que ahora es negado. Creo que hoy más que nunca necesitamos recordar y tener presente lo que nos pasó como país, como región, como pueblo y como personas. Y en ese sentido parafraseo al filósofo y poeta español George Santayana que afirma: ´Un pueblo que olvida su historia está condenado a repetirla, y muchas veces lo que sucedió como tragedia vuelve a aparecer como farsa», destacó la autora de «Memorias del Silencio», que agradeció «profundamente a la vida haber presentado mi libro de @halleyediciones en una Feria tan importante y acompañada por queridas amigas y la calidez del público presente. Es un sueño cumplido ampliamente», expresó conmovida.





