La consultora Zuban Córdoba & Asociados publicó un estudio sobre qué piensan los argentinos de la última dictadura. El 57.1% de los encuestados define ese tiempo como una «dictadura cívico-militar que llevó adelante un plan de desaparición de personas y violó sistemáticamente los derechos humanos». Por otro lado, un 25.2% lo describe como un «proceso de reorganización nacional que enfrentó una guerra contra el terrorismo«. Estos números muestran que todavía existen dos formas muy distintas de contar la misma historia en el país.


El informe resalta que esta mirada depende mucho de a quién votó cada persona en las últimas elecciones presidenciales. Entre los votantes de Sergio Massa, el 80.5% elige la palabra «dictadura» para referirse a lo ocurrido. En cambio, entre los votantes de Javier Milei, la opinión está dividida casi a la mitad: un 41.2% dice que fue una dictadura y un 41.7% prefiere llamarlo «proceso». Esta paridad muestra que dentro del grupo que apoya al actual gobierno no hay una sola forma de ver lo que pasó hace 50 años.
Sobre los hechos concretos de esa época, el 68.6% de la gente está de acuerdo con que fue un período de «violaciones a los derechos humanos, crisis económica y falta de libertades». Al separar por voto, el acuerdo es casi total en el sector de Massa con un 86.4%, mientras que en el de Milei también es mayoría, pero con un 56.8%. Esto indica que, más allá de las diferencias políticas, la mayor parte de la sociedad coincide en los daños que causó ese gobierno de facto.


Un punto donde casi todos los argentinos se encuentran es en la importancia de mantener vivo el recuerdo. El 57.4% cree que es «muy importante» la memoria y un 16.2% dice que es «algo importante», sumando un 73.6% de apoyo. Incluso entre quienes votaron a Milei, el 61.2% afirma que la memoria es importante para la sociedad, mientras que un 33.1% piensa que no lo es. Este dato funciona como un piso común que une a gran parte de la población por encima de la «grieta».
En cuanto a la educación, la mayoría de los encuestados es muy crítica sobre cómo se enseña la historia. Solo el 15.8% cree que las escuelas preparan a los jóvenes «suficientemente» para vivir en democracia. La mayoría, un 47.6%, dice que lo hacen de forma «insuficiente» y un 31% sostiene directamente que «no los prepara». Este descontento con la educación aparece en todos los sectores políticos por igual, sugiriendo que es una preocupación que atraviesa a toda la sociedad argentina.


El informe también vincula estos temas con la actualidad política y la gestión de hoy. El 60.9% de los votantes de Milei siente que hoy la democracia funciona «adecuadamente», mientras que el 70.4% de los votantes de Massa siente que es «inadecuada». Esto sugiere que la gente juzga el estado actual del sistema según si su partido favorito está en el gobierno o en la oposición, más allá de las reglas generales de la democracia.
Esta diferencia en la satisfacción actual contrasta con el valor que la sociedad le da al sistema democrático en sí mismo. Aunque haya quejas sobre el presente, el 66.3% de los argentinos afirma que la democracia es preferible a cualquier otra forma de gobierno. Sin embargo, los datos advierten que entre los jóvenes de 18 a 30 años la indiferencia es mayor, ya que un 20.7% dice que le da lo mismo el tipo de gobierno, un punto que preocupa de cara al futuro.
Como conclusión, el documento señala que, aunque hoy existan debates fuertes, la mayoría de los argentinos valora la democracia y cree que recordar ayuda a no repetir errores. Sin embargo, advierte que hay una «brecha de percepción significativa entre los diferentes electorados respecto a cómo nombrar y entender los hechos ocurridos hace 50 años». El desafío actual es mantener esos acuerdos básicos sobre derechos humanos en medio de un clima político y económico muy dividido.




