La Asociación Civil de Productores Yerbateros del Norte manifestó su preocupación por los despidos de al menos 20 trabajadores del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM), ocurridos a fines de 2025. En diálogo con Cadena de Noticias, su presidente Julio Petterson explicó que las desvinculaciones afectan áreas estratégicas del organismo y se suman a una serie de decisiones que, según indicó, debilitan el funcionamiento del Instituto y generan incertidumbre en el sector productivo.
Petterson señaló que los trabajadores despedidos cumplían funciones vinculadas al registro de productores, la fiscalización y el asesoramiento técnico. “Son personas que estaban en contacto permanente con los productores, resolviendo cuestiones de registro, hectáreas y kilos producidos. Hoy esas tareas quedan sin responsables claros”, afirmó, y remarcó que se trata de personal con años de experiencia dentro del organismo.
El dirigente también advirtió sobre el debilitamiento del rol histórico del INYM como ente regulador del sector yerbatero.
El Instituto fue creado para resguardar al pequeño productor y a la economía regional. Hoy se le están quitando funciones claves”, sostuvo Petterson, al señalar que la pérdida de controles impacta en toda la cadena productiva, desde el productor hasta el consumidor.
Otro de los puntos planteados es la pérdida de garantías sobre la calidad del producto. “Si el consumidor paga una estampilla, es porque hay un control que garantiza la calidad de la yerba. Hoy la gente que hacía ese trabajo ya no está”, expresó, y alertó que la falta de fiscalización puede afectar la confianza del consumidor y la inserción del producto en nuevos mercados.
En el plano económico, Petterson remarcó la contradicción entre el aumento del precio en góndola y la caída del valor que recibe el productor, tras la eliminación del precio mínimo de referencia. “Antes el INYM establecía un piso para cubrir costos. Hoy el kilo se paga hasta 4.000 pesos en góndola, pero al productor le pagan 200 o 250”, indicó. En ese marco, cuestionó el uso de los fondos recaudados por la estampilla y el pedido de aumento.
Queremos saber para qué se recauda si al productor no le llega ningún beneficio”, afirmó.
Finalmente, el presidente de la Asociación Civil de Productores Yerbateros del Norte advirtió que el panorama para 2026 es complejo. “Muchos productores ya vendieron una cosecha a pérdida, hay cheques rechazados y deudas acumuladas”, señaló. Según indicó, el sector analiza medidas y reclama políticas que permitan cubrir los costos de producción y garantizar la continuidad de la actividad.




