En el bloque Ambiente, Sociedad y Sustentabilidad, la conductora Sonia Weisheim dialogó con el especialista en química y medio ambiente Carlos Colángelo sobre el rol del peritaje ambiental en el análisis de conflictos vinculados a la contaminación y su intervención en el ámbito judicial. Durante la entrevista, el profesional explicó que se trata de una tarea técnica que desarrollan especialistas para estudiar un problema ambiental y generar pruebas para una causa.
El peritaje ambiental consiste en la labor de profesionales de distintas disciplinas que analizan situaciones que pueden implicar daño ambiental. “El trabajo básicamente está centrado en el peritaje ambiental”, señaló Colángelo, quien indicó que su función es aportar elementos técnicos que permitan esclarecer hechos en el marco de un proceso judicial.
Uno de los puntos centrales es la toma de muestras, que puede realizarse sobre agua, suelo o aire. Este procedimiento debe cumplir con condiciones específicas para garantizar su validez. “La muestra tiene que mantenerse a lo largo del tiempo y lograr ser representativa de ese momento en que fue tomada”, explicó, y remarcó que si esto no se cumple, “no tiene sentido continuar porque no representa lo que se tomó”.
La interpretación de los resultados es otra instancia clave dentro del proceso. El análisis no se limita a medir contaminantes, sino que también contempla cómo interactúan entre sí. “Puede haber un efecto sinérgico” y “el uno más uno no siempre es dos”, indicó, al referirse a la posibilidad de que las sustancias potencien su impacto en el ambiente.
El peritaje ambiental requiere un abordaje interdisciplinario, con la participación de profesionales del ámbito legal, técnico y social. “Interesa la mirada del abogado, del ingeniero, del químico y del biólogo”, sostuvo, y señaló que este enfoque permite comprender de manera integral los efectos de una posible contaminación.
En el ámbito judicial, los informes periciales son utilizados por jueces y fiscales para determinar responsabilidades.
El perito tiene que interpretar lo que el juez solicita y dar respuesta a los puntos de pericia”, explicó, y agregó que en algunos casos los magistrados solicitan asistencia técnica para formular esos requerimientos.
El especialista también mencionó experiencias concretas, como una pericia en la que se detectaron contaminantes en agua y alimentos en cercanías de un basural. “Había concentraciones por encima de los estándares en vegetales como tomates y lechuga”, indicó. Además, destacó que el área continúa en desarrollo y que incorpora nuevas herramientas, como la inteligencia artificial. “Permitió mejorar imágenes y aportar nuevos elementos en una pericia”, afirmó, al tiempo que subrayó la importancia de la capacitación constante en este campo.




