El paso internacional Rosales – Pepirí Guazú dio por finalizada la temporada turística 2026 con una disminución significativa en el movimiento migratorio hacia Brasil. Según datos oficiales de la Policía Federal de Brasil, este año se registraron cerca de 20 mil viajeros menos en comparación con el mismo período de 2025.
El operativo especial de migraciones del lado brasilero dejó de funcionar este domingo, en una jornada caracterizada por un bajo flujo de turistas. La reapertura del servicio está prevista recién para enero de 2027, cuando se habilite nuevamente el paso para el turismo estival hacia las playas del estado de Santa Catarina.
Durante la temporada que acaba de finalizar se contabilizaron 47.081 ingresos a Brasil y 48.194 egresos, lo que arroja un total de 95.275 movimientos migratorios en el puente internacional.
Desde este lunes, el paso vuelve a operar bajo el régimen de tránsito vecinal fronterizo. En la margen argentina continuará funcionando el control de Migraciones junto a Gendarmería Nacional, mientras que del lado brasileño quedará habilitado el puesto del CIDASC. En estas condiciones, la circulación queda limitada hasta la ciudad de San Miguel do Oeste, en Santa Catarina.
Quienes pretendan viajar hacia destinos más lejanos dentro de Brasil deberán realizar los trámites migratorios completos en otros pasos fronterizos habilitados, como el de Dionísio Cerqueira.
Para comerciantes y emprendedores de San Pedro, la temporada turística representa un movimiento económico relevante, ya que el flujo de viajeros hacia las playas brasileñas suele generar actividad comercial y oportunidades para el sector de servicios.
Los registros de este año contrastan con los de la temporada anterior. En 2025, solo durante enero habían cruzado 49.526 personas, y en la primera quincena de febrero el paso alcanzó uno de sus picos históricos con cerca de 80 mil usuarios, acumulando más de 129 mil movimientos migratorios, una cifra ampliamente superior a la registrada este año.




