(Redacción C6Digital) OHANA atravesó marzo con una doble realidad que expone tanto la magnitud de su tarea como la fragilidad con la que debe sostenerla. Mientras el centro de rescate continuó asistiendo fauna silvestre, fortaleció acciones educativas, avanzó en territorio con comunidades y reforzó su estructura legal, el balance del mes dejó un dato inquietante: el déficit mensual creció por primera vez y ya supera los $4,7 millones.

El informe de marzo 2026 muestra que la organización cuenta actualmente con 328 madrinas y padrinos, además de 6 sponsors, lo que permitió reunir ingresos mensuales por $5.994.190. Sin embargo, los gastos mensuales promedio ascienden a $10.764.000, una diferencia que deja un rojo de $4.769.810.
A eso se suma una carga extra: cuotas mensuales de $750.000 en una tarjeta de crédito personal utilizada para comprar materiales. En paralelo, durante marzo ingresaron además $2.923.000 por donaciones únicas, un aporte que ayudó a sostener el funcionamiento en un contexto cada vez más complejo.

Lejos de frenar su actividad, OHANA mantuvo durante marzo un ritmo intenso en rescate y liberación de animales. Según el balance, 19 ejemplares ingresaron al Centro de Rescate y otros 19 pudieron volver a la libertad. Entre los casos atendidos aparecen animales víctimas de colisiones, mascotismo, atropellamientos y hallazgos de crías, una radiografía que vuelve a mostrar el conflicto persistente entre la actividad humana y la fauna silvestre. Ingresaron aves como garza bruja, lechuza vizcachera, urutaú, tucán pico verde, arasarí fajado, alilicucú y loro maitaca, además de mamíferos como zarigüeya, coatí, mono caí, oso melero y liebres.
Entre los casos atendidos aparecen animales víctimas de colisiones, mascotismo, atropellamientos y hallazgos de crías, una radiografía que vuelve a mostrar el conflicto persistente entre la actividad humana y la fauna silvestre

Pero el trabajo de la organización no se limitó al rescate. En marzo también hubo una fuerte apuesta a la educación ambiental. OHANA brindó un taller en el Instituto Adventista Secundario de Alem, donde participaron más de 280 estudiantes, en una jornada orientada a reflexionar sobre el vínculo con la fauna y la responsabilidad social en su cuidado. La actividad incluyó además el aporte legal de la Dra. Micaela Pereyra, mientras que la visita de la Dra. Violeta Barrera Navarro, asesora de OHANA y referente internacional en medicina de fauna silvestre, permitió avanzar en una capacitación dirigida a médicos veterinarios generalistas sobre urgencias, triage, estabilización y aspectos legales del manejo de fauna en Argentina.

El mes también dejó intervenciones en territorio con comunidades mbya guaraní. El balance detalla reuniones con caciques para abordar denuncias vinculadas a delitos contra la fauna y un operativo conjunto con guardafauna de la comunidad para difundir leyes de conservación y promover la convivencia con la vida silvestre. En ese marco, se detectó un caso de maltrato y tenencia ilegal de un loro maitaca, que fue rescatado por orden judicial y permanece en rehabilitación.
La experiencia mostró avances y puntos de encuentro, aunque también tensiones propias de una problemática compleja que exige respuestas respetuosas de las culturas, pero firmes frente a la vulneración de las leyes de protección animal.
Otro de los ejes destacados del informe fue el fortalecimiento legal e institucional. OHANA incorporó a la abogada Micaela Pereira a su equipo jurídico para acompañar denuncias y hacer seguimiento de casos de maltrato, tenencia ilegal y tráfico de fauna. Además, instaló cámaras de seguridad en el predio del centro de rescate, una medida que, según el balance, fue necesaria ante amenazas recientes vinculadas a las acciones contra el tráfico ilegal de fauna.
El balance de marzo deja así una postal clara: mientras crece el alcance de OHANA en rescate, educación, territorio y defensa legal, también aumenta la presión económica para sostener una tarea que no se detiene. El informe lo resume con crudeza: aunque se suman nuevos padrinos y madrinas, también hay bajas, y sostener este trabajo se vuelve cada vez más desafiante. Aun así, la organización insiste en que cada aporte sigue siendo clave para cuidar la vida silvestre y sostener una red de respuesta que, en muchos casos, llega donde el Estado no alcanza.
El informe lo resume con crudeza: aunque se suman nuevos padrinos y madrinas, también hay bajas, y sostener este trabajo se vuelve cada vez más desafiante.





