El contador y especialista en economía Sergio Fasano analizó una serie de variables que impactan de manera directa en la vida cotidiana: la diferencia de precios del combustible con Paraguay, la influencia de los conflictos internacionales y el comportamiento de la economía local. En ese marco, vinculó estos factores con la caída del consumo y el aumento del endeudamiento, y planteó interrogantes sobre los datos de pobreza. “Hay una serie de variables que hoy no están cerrando en conjunto”, sostuvo.
Uno de los ejes centrales del análisis fue la diferencia de precios del combustible entre Argentina y Paraguay, que genera un movimiento constante de consumidores hacia el país vecino. Según explicó, el ahorro puede ser significativo en cada carga. “Pueden llegar a ser 20.000 pesos de diferencia en un tanque”, indicó, y precisó que “en tres tanques te ahorrás uno”, lo que explica por qué muchos optan por cruzar la frontera.
En relación a esto, señaló que, si bien el combustible paraguayo presenta algunas diferencias en rendimiento, la ecuación económica sigue siendo favorable. “Rinde menos, pero igual sigue siendo negocio”, afirmó. También aclaró que existen dudas sobre el impacto en los vehículos, sobre todo en motores más modernos, lo que abre un debate sobre el uso frecuente de este tipo de alternativas.
Fasano explicó que el precio del combustible en Argentina no depende únicamente de variables locales, sino que está condicionado por el contexto internacional, en particular por lo que ocurre en el Estrecho de Ormuz, una de las principales rutas del comercio energético mundial. Por esa vía circula cerca del 30% del petróleo que se consume a nivel global. “Esto influye en forma directa a nivel internacional con el barril del crudo”, señaló.
En ese sentido, advirtió que cualquier conflicto o restricción en esa zona estratégica genera un impacto inmediato en los precios. “Hoy sube el barril de crudo y sube el combustible”, explicó, al tiempo que recordó que Argentina tiene los valores atados al mercado internacional, lo que hace que los aumentos se trasladen al consumo interno.
Al analizar la situación local, el especialista describió una economía con comportamientos desiguales entre sectores. “Hay dos velocidades en la evolución de la economía”, indicó. Mientras áreas vinculadas a la energía, minería e hidrocarburos muestran crecimiento, el consumo masivo y la producción industrial presentan una tendencia a la baja, lo que impacta en el empleo y en la actividad cotidiana.
Esta situación se refleja en los hogares, donde se observa un mayor nivel de endeudamiento para sostener gastos básicos. “La gente se está endeudando para consumir alimentos”, afirmó. En esa línea, señaló que el nivel de mora en distintos instrumentos financieros viene en aumento y que “la morosidad en billeteras electrónicas es del 25%”, un dato que refleja dificultades para afrontar compromisos.
Finalmente, Fasano puso en discusión la medición de la pobreza y su relación con otros indicadores económicos. “Hay una paradoja entre la estadística de la pobreza y la capacidad de consumo”, citó, en referencia al análisis del especialista Agustín Salvia. En ese sentido, planteó que si la pobreza baja, el consumo debería subir, algo que, según el análisis, no se refleja en la actualidad.




