En el segmento Activa Evolución en Cadena de Noticias, los licenciados en nutrición Florencia Silva (MP 670) y Braian Rolandi dialogaron con el licenciado en Psicología Gonzalo Villalba, especialista en psicología deportiva, sobre la incidencia del trabajo mental en el rendimiento de los atletas. Durante la entrevista abordaron la planificación psicológica en pretemporada, la fijación de objetivos, la gestión de la presión y el rol de la familia y los entrenadores en el proceso formativo. El profesional explicó por qué la preparación mental dejó de ser complementaria y pasó a ocupar un lugar estructural dentro de los equipos de trabajo.
Villalba señaló que el cambio responde a la evolución del deporte competitivo. “Durante mucho tiempo era un aspecto extra del entrenamiento. Hoy la parte mental pasó a ser una pieza fundamental”, afirmó. Explicó que en el alto rendimiento las diferencias técnicas y físicas se reducen, por lo que “suele ser la cabeza lo que termina dando ese plus para rendir al máximo en ese momento”.
En relación con la organización de la temporada, indicó que la pretemporada es una instancia clave para realizar una evaluación situacional y definir metas. “Es el momento ideal para trazar mi norte hacia donde voy a caminar durante el año”, sostuvo. Precisó que el trabajo incluye objetivos de resultado —vinculados a competencias específicas— y objetivos de rendimiento, enfocados en la mejora individual y en la evolución respecto de marcas anteriores.

Sobre la motivación, advirtió que concentrar todo el esfuerzo en una meta lejana puede afectar la constancia. “Si mi objetivo está puesto en diciembre, necesito objetivos más cercanos que me permitan sostener el proceso”, explicó. En ese sentido, remarcó la importancia de establecer metas intermedias que permitan mantener el enfoque y reducir la ansiedad asociada a una competencia principal.
Al referirse a la presión, indicó que forma parte de la competencia. “La presión va a estar ahí porque el deporte es competencia”, afirmó. Diferenció entre el nerviosismo funcional y la ansiedad que bloquea el desempeño. “Una porción del nerviosismo no solamente es buena, sino necesaria para que se active”, expresó, al señalar que el trabajo psicológico busca que el deportista identifique sus límites y herramientas para regular esas respuestas.

También abordó el acompañamiento del entorno. “Los padres son una pieza fundamental del equipo”, señaló, y explicó que el mensaje familiar debe ser coherente con el trabajo del entrenador. Indicó que cuando existen contradicciones entre lo que se enseña en el club y lo que se exige en el hogar, el deportista puede quedar en una situación de conflicto que afecta su seguridad y desempeño.
Finalmente, sostuvo que el equilibrio personal es parte del rendimiento. “El deportista no deja de ser una persona”, afirmó. En ese sentido, destacó la necesidad de organizar tiempos, sostener espacios fuera del entrenamiento y preservar el disfrute como componente central del proceso competitivo.




