En el bloque Activa Evolución de C6Digital, con los licenciados en Nutrición Florencia Silva y Braian Rolandi, el licenciado en Nutrición Maximiliano Rodríguez compartió en detalle cómo se desarrolla su trabajo dentro del Club Guaraní Antonio Franco, donde la alimentación y los hábitos saludables se convierten en piezas fundamentales para sostener el rendimiento deportivo.
Rodríguez explicó que su rol es amplio y dinámico: desde la evaluación nutricional y de composición corporal de los jugadores, hasta la educación alimentaria que se transmite tanto en charlas formales como en conversaciones cotidianas. También participa en la planificación de estrategias de recuperación tras los partidos, en la organización de menús durante viajes y en la adaptación de pautas según las exigencias de cada etapa de la temporada.
El calendario deportivo se divide en tres bloques: Pretemporada, donde se prioriza la composición corporal y la puesta a punto física; temporada competitiva, el foco está en la recuperación rápida entre partidos consecutivos y fuera de temporada en el cual se busca mantener lo construido y evitar retrocesos en la preparación.
“Lo que buscamos es optimizar el rendimiento en base a las cualidades de cada jugador. No se trata de mejorar o elevar, sino de llevar al máximo lo que cada uno puede dar”, subrayó Rodríguez.
La labor se realiza en constante comunicación con el director técnico y el preparador físico, lo que permite un abordaje integral. Entre las herramientas más utilizadas mencionó la antropometría, que ofrece información estimada sobre la composición corporal de manera accesible y económica.

Además, Rodríguez remarcó tres pilares que no pueden descuidarse: Hidratos de carbono como fuente de energía indispensable; hidratación adecuada, especialmente en el clima exigente de Misiones y descanso, un hábito muchas veces subestimado pero crucial para la recuperación.
El nutricionista destacó que en Guaraní Antonio Franco se trabaja como una verdadera familia: cada área aporta su mirada y todos tiran para el mismo lado. En ese contexto, la nutrición se convierte en un motor invisible, capaz de marcar la diferencia en el rendimiento y la salud de los futbolistas.




